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Adios a Vaal

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Adios a Vaal

Mensaje por Vaalmir el Sáb Ago 12, 2017 5:20 pm



Vaalmir Heartless de Blanchett  fue un hombre terrible y poderoso que vivió en Novac durante algunas décadas. Su padre Erin fue un hijo adoptivo de quien fuera Giovanni Heartless pero eso no impidió que el joven Vaal se mimetizara con las personalidades de sus abuelos. Tenia una elegante belleza, un rostro serio que jamás sonreía, y un profundo amor por su primo, Frederick  Feuer Heartless de Spiegel III.
Se casaron siendo muy jóvenes y forjaron una poderosa alianza dentro de los clanes de mafias en la perdida Novac, extendiéndose hasta Rusia y el Resto de Europa occidental. Tuvieron cuatro hijos y tuvieron un nieto hasta la fecha, de parte de su hijo mayor Perseph.
Muy poco de sabía de Vaalmir puertas afuera de su impenetrable hogar, jamás se le veía sin la compañía de su intimidante esposo o su hijo mayor. No asistía a eventos fuera de lo intrínsecamente familiar, y de vez en cuando viajaba a su hogar natal en Omsk donde residían sus otros hermanos y sus  sobrinos.
Poco se podía escribir en el epitafio de Vaal si no eras alguno de sus seres mas cercanos, pero su fallecimiento afectó hasta las altas esferas de la clandestinidad. La muere lo sorprendió a la edad de 39 años, producto de un aneurisma, no sintió dolor o sufrimiento, simplemente se desmayó en los jardines de su casa, donde pasaba largos ratos enseñando violín a su sobrino nieto político, Gwenn.
Vaal no tuvo sueños premonitorios, ni sensaciones de peligro, no tuvo deseos de hacer una cosa que hacia mucho que no hacía, no tuvo señales ni descompensaciones previas. Su vida fue normal y feliz hasta que murió en silencio y en la total inconsciencia.
Pero era un hombre precavido, dado el trabajo que tenía y que irónicamente no fue la razón de su deceso. Desde hacia años habia confeccionado testamentos y tareas post mortem en caso de que algún dia, alguien le asesinase. Todos los años revisaba, actualizaba y/o agregaba algo a dicho enunciado.
Le dejó casi todo a Fred III. Sus colecciones de armas de todos los tiempos a su hijo Mistislav, un perfecto asesino, pero en el testamento le aclaraba que hiciera con ellas lo que mas le hiciera feliz, usarlas o venderlas para construir su propia historia, las tierras  para edificar y bosques de abetos alrededor de su parcela a Perseph, porque habia sido el primero en formar familia.
A Tisiph le dejó una propiedad, la hermosa cabaña en donde él y Fred consumaron su amor. Podía venderla y usar el dinero para poner su propio negocio de tatuajes, o podía mudarse allá y buscar su destino. Tisiph viajaría para aclarar sus ideas y decidirse.
A Fred IV le dejó todas sus joyas, todas las que Fred alguna vez le había dado como muestra de afecto, porque quería que Fred encontrara el amor. También les dejó una suma millonaria, incluído a Gwenn, pero insistía en que fuera su otro padre, Fed III, quien la administrara y guiara.




“Si leen esto, es por que me habré ido sin despedirme, seguramente.  No lloren por mí ni sientan pena, conocía muy bien las consecuencias del camino que elegí. Les dejo bienes materiales para que pongan los pies en la tierra, pero les dejo mi profundo amor, queridos hijos, para que mantengan el corazón en el aire. Estoy y siempre estaré muy orgulloso de todos y cada uno de ustedes, sin importar lo que hagan con su vida, lo que importa es que sean sus propias decisiones y no las de terceros.  Los dejaré un buen rato con su padre Fred, quiero que lo cuiden tanto como él los cuida a ustedes, que le tengan paciencia y que lo amen, pues él los ama con locura y al igual que yo, daría la vida por ustedes.
Me reencontraré con mis padres y mis abuelos si hice las cosas bien en la vida, espero reencontrarme con ustedes, pero será dentro de muchos, muchos años. Quiero que en mi entierro halla muchas rosas rojas, como las que le gustaban a los abuelos Ignis y Vanni. Quiero que se sirva Strudel a los invitados como le gustaba a Frederik I y a Liam. Deseo ser enterrado con la primera caja de música que restauró mi padre, Erin, y que mi cajón sea confeccionado con la madera que mi padre Lowen hizo el trineo en el que nos paseó a mí y a mis hermanos. Entiérrenme con el traje que usé en mi casamiento y con la foto de mi nieto.
Con amor, su padre. Vaalmir.

Firmado por Vaalmir  Heartless Blanchett de Spiegel.


Última edición por Vaalmir el Lun Ago 14, 2017 2:21 am, editado 1 vez
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Sáb Ago 12, 2017 9:24 pm

Nunca pensó que Vaal moriría primero.

No se suponía que muriera primero.

Habían vivido una vida de violencia, pero el violento siempre había sido él. Era Frederick quien partía piernas, era él quien jalaba el gatillo… siempre pensó que moriría protegiendo a Vaal, que tomaría una bala por él, que se despedirían en los brazos del otro producto de la vida que habían vivido. Pero el destino era más cruel que aquello… Vaal se había ido, se fue de golpe, sin previo aviso su cuerpo cayó al suelo y no volvió a levantarse. Los brazos de Fred lo sostuvieron entre los suyos cuando estaba ya sin vida, se había ido rápido, sin dolor alguno, pero incluso Fred hubiese preferido algo de dolor si hubiesen podido, cuanto menos, despedirse.

Vaal era su vida.

Fred lo había amado desde que podía acordarse, sus abuelos contaban que ellos dos habían sido concebidos juntos y para Fred ese solo había sido indicativo de que se pertenecían el uno al otro. Era Vaal quien debía vivir, era Vaal quien era previsor, quien sabía pensar estrategias, quien sabía manejar a sus hijos… era Vaal. No él. Frederick siempre había sido el músculo de su inteligencia, siempre había sido impulsivo y violento y lo amaba más que a nadie. Él no sabía de pensar las cosas demasiado, solo sabía de hacerlo todo intenso, las peleas, el amor por sus hijos y por su esposo. No había términos medios para él.

Y ahora no había término medio para su tristeza.

Sus hijos tenían un mensaje de su padre pero él solo obtuvo silencio y no se reponía. Sabía que Vaal habría deseado verlo firme pero no podía ponerse en pie, sus hijos se movían por la casa arreglando todo para su despedida pero él solo abrazaba al pequeño Gwen de vez en cuando, hasta que el mismo niño se aburría de su silencio. El día que ocurrió había destrozado una habitación, rompió lámparas, agujereó las paredes con sus puños, sus pies atravesaron la madera de los muebles, rompió todo hasta quedar en un suelo repleto de piezas destruidas para siempre. Y es que su primera reacción fue ira, de haberlo perdido, de que se fuera primero… pero la segunda fue depresión. Se dejó sumergir en la violencia de su abandono, en el vacío de su ausencia, en el calor que le faltaba en su cama, en lo mucho que cada lugar tenía un recuerdo de él.

Vaal estaría decepcionado.

Él debía cuidar de sus hijos pero eran sus hijos quienes cuidaban de él. Estaría decepcionado de verlo sumergido en una tristeza que se le hacía incapaz sobrellevar. Debería estar abrazando a Fred, acariciando el cabello de Gwen, palmeando los hombros de Perseph, diciéndole a Tisiph y Mistislav que todo estaría bien. Habían perdido un padre y el otro no era más que un fantasma. Debía levantarse pero era demasiado difícil. El día de su funeral Fred no veía nada, se levantó y preparó. Caminó entre un océano de rosas rojas hasta el ataúd de su vida misma, se paró frente a un grupo de personas que había conocido a ese hombre y comenzó a hablar con la voz firme.

Y es que su voz temblorosa solo podía conocerla Vaal.

Vaalmir fue más que solo un padre, hermano o amante. Vaalmir fue una fuerza de la naturaleza. Era la clase de hombre que arrasaba con aquello que se topaba en su camino —mira a la multitud— muchos aquí pueden dar fe de ello. Por sobre todo… él fue mi compañero, éramos más que solo una pareja poderosa, más que solo familia —mira a sus hijos— su padre los amó con cada fibra de su cuerpo… yo los amo con cada fibra de mi cuerpo. Es todo el consuelo que puedo darles. Que él vivió una vida plena, que fue amado y que amó, que no le faltó nada y no dejó nada pendiente —solo a él. Él era el único a quien había dejado pendiente, a quien había dejado atrás.

Pero no podía decir eso. Así que simplemente bajó para escuchar a quienes fueran a hablar o para ver continuar esa ceremonia. Porque aunque sentía que odiaba esa situación tortuosa, al mismo tiempo pensaba que era lo que Vaal merecía… él merecía mil espectadores y odas. Lo merecía todo.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fredy IV el Sáb Ago 12, 2017 11:41 pm

Fue terrible para Fred, fue terrible más que para ningún otro porque él todavía no había dejado de ser un pendejo que enfrentaba a sus padres para hacerse el rebelde.
Se enteró de la muerte de su padre cuando estaba de compras en el centro, al principio pensando que era una broma, como esas bromas pesadas que nunca tomas en serio, porque todo el mundo bromea con la muerte, en especial en esa familia.
No lo creyó ni si quiera cuando se reunió con su familia y hubo todo tipo de profesionales médicos y policiales en su casa, no lo creyó hasta que vio la expresión de su padre Fred y entonces, supo que Vaal se había ido para siempre.
Frederick tenía 25 años, se portaba como alguien de 15, vivía en las nubes, pero desde que aceptó la muerte hasta minutos antes de asistir al enorme recinto no dejó de llorar como un imbécil.
Se le había pasado, pero ver aquella enorme catedral cerrada sólo para el funeral de su padre, con las rosas escalando por todas partes y los coros fúnebres, no pudo evitar sentir lágrimas correr de nuevo, pero sin espasmos ni escándalos, sólo como un manantial de tristeza. Quisiera haber dicho que su padre fue bueno con él, que jamás le golpeó o le trató mal, que siempre le apoyó y estuvo ahí para él, que cumplió cuanto capricho se le presentó.
Vaalmir sí sonreía cuando estaba con ellos, y ahora que comprendía que no existía más, no podía parar de recordar todos esos momentos de familia, las cenas, las noches de pijamadas, las historias de asesinatos y horror, los chistes. Se preguntaba si su amado papá habría sabido que en verdad lo amaba mucho y que estaba agradecido por haberle criado en el bien y la integridad.
Enlazó su brazo al de su único padre, queriendo sentirlo cerca y pretendiendo que fuera su sostén y consuelo mientras veía la gente pasar y tocar el blanco brazo de Vaal para darle el último adiós, su gran familia y toda aquella marea de mafiosos que aguardaban en las sombras del recinto sagrado, dejando lugar a sus mas íntimos, guardando absoluto estoicismo.

Tisiph lo digirió bien, no se quebraba fácilmente cuando habia gente, al contrario, se sentía mejor si podía distraerse consolando a sus hermanos o primos, asegurándose de que no faltaran pañuelos o agua, y claro, platos con Strudel. Su padre siempre fue afectuoso con él, y aunque su sueño no fuera tan “magno” como el de ellos, Vaal siempre lo apoyó y lo instó a que creciera como persona.
Porque Vaal siempre tenia tiempo para todos, aunque Fred fuera el difícil, aunque tuviera una vida de compromisos y viajes, Vaal siempre le acompañaba si lo necesitaba, mandaba a todo mundo a que le hicieran los disfraces para los actos escolares y estuvo presente en todos ellos, aunque fuera por 10 minutos.
Se subió al altar para aclarar su voz, vestido con su pantalón y borcegos negros, una camiseta negra y una chaqueta de gabardina con bolsillos, pero negra y juvenil.
- Sé que para muchos, mi padre podría parecer una persona seria y poco amable, y sé que no tenia muchos amigos. Lo cierto es que él guardaba toda su bondad y amor para nosotros, sólo nosotros conocimos sus sonrisas y sus momentos divertidos. A él no le importaba lo que la gente pensara de él, pero sí de mi padre y de nosotros. Siempre defendió nuestra imagen y se preocupó de que todos supieran lo grandiosos que podíamos ser. Siempre recordaré al señor Vaalmir no como un importante empresario o un hombre intimidante en el vecindario, si no como mi papá.-

Se bajó del altar y dejó una caricia en el ataúd, caminando hacia afuera para fumarse un cigarrito, mientras, veía llegar unos grandes autos negros con gente completamente de luto, reconociendo al lejano clan de La Conejera (los quintillizos y Allen) descender con ramos de rosas rojas envueltas en celofán negro.
Diane estaba afuera vigilando que su pequeño hijo Giovanni no cortara las flores de los jardines de la iglesia, cuando reconoció a su primo y se acercó a tomarlo de las manos. Nadie decía nada en un momento como aquel. Vaalmir habrá sido un temible y arisco suegro, pero sólo tenia dulzura y paciencia para su pequeño nieto, y aún le conmovía el hecho de que quisiera ser sepultado con una foto de él.
Hacían fila para peregrinar hacia adentro y saludar por última vez a Vanni todos, y tocando los hombros de sus hijos y una reverencia respetuosa a Fred. Altair que habia asistido en compañía de su pareja Kirie no tocó el cadáver ni el ataúd, hizo una reverencia formal y honrosa a quien fuera alguna vez un poderoso rival y esperó afuera.
Luke llegó desde Rusia con sus bellos hijos y nietos para abrazar a su hermano Fred y acompañarlo en tan duro momento, con el cabello blanco como la nieve y lentes para ver, le dejó rosas rojas a su querido primo y se besó sus propios dedos para depositar ese último calor en el borde del cajón.
Andrew Everhardt tenía prohibido pisar aquellas tierras por Vaalmir, a pesar de la tregua. Y como una manera de homenajearlo (si es que habia quien no se sintiera ofendido por el escándalo) asistió al funeral y se quedó en las puertas de la iglesia, porque Vaalmir había sido su rival por el legado de su difunto padre, pero eso ya quedaba atrás. Su padre Noctia quiso mucho a Vaal, tanto como a un hijo, y en honor al amor de su padre fue que asistió allí, con una perfecta rosa roja traía de los jardines de Sol, en un recipiente de cristal, para que llegara viva al final del viaje.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Dom Ago 13, 2017 12:37 am

Había llegado mucha gente, cuando aparecieron Andrew y Altair muchos esperaban que él se molestara, que pusiera el grito en el cielo, que alzara la voz como tantas otras veces había hecho cuando creía que algo no estaba bien, pero Fred con un brazo mantenía a Fred IV apegado a su costado y con el otro tenía cargado al pequeño Gwen. Qué sentido tenía pelear por la presencia de alguien cuando la persona que lideraba esos tratados se había ido. Ellos habían hecho todo, habían sostenido e incrementado ese imperio juntos, sin Vaal para Fred no tenía mucho sentido el seguir luchando. Porque siempre había luchado por él.

Perseph estaba en casa cuando su padre cayó al suelo. Se suponía que debía estar supervisando unos asuntos de la mafia pero había vuelto porque olvidó preguntarle algo a su padre. Todo había ocurrido como en cámara lenta, llamar a sus hermanos, encargarse de todos. Perseph había nacido primero de ese vientre, había sido el primer hijo de sus padres y había sido el primero en perderlo. Su dolor se extendía por su cuerpo como mil agujas incrustándose en su piel, pero cuando apareció su padre, cuando aparecieron sus hermanos… comprendió que era su turno de sostenerlos a todos. Ese había sido siempre su trabajo. Vaal lo había amado con toda su alma, le había entrenado, desde pequeño había pasado horas al lado de su padre, entrando a sus reuniones, escuchando cómo él llevaba el negocio, recuerda su mirada fría hacia otros y aquella de tierna comprensión y paciencia cuando le preguntaba qué había entendido y le enseñaba cómo proceder. Su padre le había dejado la familia a él. Y ahora debía de hacerse cargo.

Así que lo organizó todo. La catedral, las rosas, todo. Fue él quien llamó a su familia, a los hermanos mayores de Vaal, a Allen… él fue quien con voz inquebrantable transmitió la noticia, quien se mantuvo inamovible ante la tempestad. Era el hijo de Vaalmir y no iba a decepcionarlo. No se dejó caer en ningún momento… hasta que leyó la nota de su padre pidiendo la foto de su hijo. Entonces había corrido a su casa y había abrazado a su precioso niño, llorando, desesperado ante la idea de perderlo, su pequeño no entendía nada, pero Diane los había cobijado a ambos. Ese fue el único día que lloró. Luego había vuelto a levantarse.

Mi padre era un hombre increíble —observó la multitud. No pensaba dejar que su legado muriera, había hablado ya con su padre Fred y él había acordado permitir que él tomara la mayor parte del control del negocio familiar— sonreía cada vez que veía a nuestro padre Fred, es algo que muchos no veían, pero es verdad. Sonreía cuando nos veía a nosotros, me amó a mí y amó a mis hermanos… su amor irá con nosotros siempre, pero lo más importante es que él fue amado —no permitió que se le quebrara la voz— amé a mi padre más de lo que cualquiera puede llegar a imaginar. Lo amé cuando me regañaba, cuando me sostenía entre sus brazos, cuando me decía “cuida de tus hermanos” cuando me preparaba mi sopa favorita al estar enfermo y cuando me reprendía por haber comido demasiado helado —carraspea— lo amé y lo amaré siempre porque fue un gran padre, porque su sonrisa podía iluminar un salón entero —mira a todos— él hubiera amado esto. Le gustaba llamar la atención —sonríe un poco y se inclina junto al ataúd, besa la madera y se detiene por un instante largo a sentir su presencia ida. Finalmente alza la mirada y es otro Perseph, es el que su padre hubiese querido— hoy todos ustedes vienen a despedirlo y lo agradezco —mira hacia el final de la iglesia, directo hacia Andrew. Era momento de cortar enemistades, de hacer alianzas, de limar esperezas. Su padre era cariñoso, pero también era manipulador… Perseph también tendría que serlo— continuaré con el legado de mi padre como él hubiese querido —dice al fin, y luego de eso aparta la mirada de Andrew. Ahora debe entender que necesitan hablar. Debe hablar con todos para asegurar los negocios de su familia.

Mistislav estaba enojado, miró a su hermano, escuchó su discurso y entendió la parte sentimental y la política… supuso que estaba bien, ese era su trabajo ahora. Pero no dejó de parecerle triste que no pudiese dejarse llevar por sus sentimientos. Mistislav no quería hablar… Perseph se lo había pedido pero no lo haría. Estaba demasiado enojado. De algún modo siempre pensó que su padre moriría en batalla o en un atentado o de viejo cuando ellos ya tuvieran sus vidas armadas y estuvieran preparados para verlo partir. No de ese modo abrupto y sin culpable. Y es que eso era lo que más le molestaba. Porque él quería venganza, pero no tenía contra quien vengarse. Llevaba un traje negro de pantalones ajustados y una camisa del mismo estilo, su hermoso e inocente rostro por primera vez no ocultaba sus sentimientos y solo mostraba enojo. Fue hasta allí, acarició la madera, besó su mano y dejó un beso con sus dedos en el que debía ser el corazón de su padre. Luego en silencio se sentó junto a su mellizo.

La ceremonia estaba por terminar. Gwen estaba apegado al cuerpo de Fred, hundía el rostro en su cuello mientras sollozaba tristemente. Los últimos en hablar fueron los hermanos mayores de Vaal, los trillizos. Ellos se pararon allí y contaron algunas historias, sobre cómo se ponían de acuerdo para asustar a uno de ellos simulando ser criaturas mágicas. Sobre cómo perseguían a Vaal y él siempre era el mejor escondiéndose, sobre cómo celaban a su hermano por ser tan bonito… contaron un par de historias más de su niñez, hablaron de lo mucho que amaban a su hermano. Y Fred solo sintió vacío.

Vacío de que una vida tan maravillosa hubiese acabado.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Dom Ago 13, 2017 2:11 am

Allen tenía una pelota de cosas sin digerir en el estómago. Tal vez algo que no heredó de su padre Willhem y de Conejo, era su carencia de expresiones, porque al hombre se le notaban todas las emociones en el rostro aunque sus palabras le contradijeran, y por eso habia aprendido a huir de las situaciones intensas con humor.
Al llegar a aquella ceremonia saludó con la cabeza y con estrechez de manos a todos los que ameritaba saludar, siguiendo la peregrinación de gente en la fila, con las manos unidas sobre el regazo para llegar con actitud penitente hasta el féretro.
Pero su corazón latía fuerte como un caballo galopando y alzó su cabeza rubia y blanquecina para ver a Fred, y su tristeza se hizo propia. Verlo destruido en un rincón era como una pesadilla, y aunque se iría al infierno por ese pensamiento cruel…Frederick triste era una peor tragedia para él que la muerte de Vaalmir.
Observó el semblante blanco y etéreo del joven Vaal, que a pesar de ser abuelo, era demasiado joven. En esos instantes lo recordó cuando joven, enamorado de Fred en secreto, lo recordó en su felicidad, en la unión, lo recordaba de mil maneras amando a Frederick con total libertad, y aunque le doliese, recordaba la felicidad de Fred al verle a los ojos.
-Adiós amigo mío.-
Le dijo cuando le llegó el turno, viéndolo descansar en paz entre miles de flores y los recuerdos familiares, era hermoso y etéreo aún en su palidez mortecina. Instó a los quintillizos a que le siguieran y luego se apartó para ver a la familia triste, en especial a Fred.
Allen nunca se casó, ni se le conocieron parejas de relevancia y nadie sabía porqué, pues jamás nunca, había revelado su más íntimo secreto: que siempre había amado a Frederick III.
Desde el día en que lo vio por primera vez a los 17 o 18, hasta ese mismo instante, su corazón latía el nombre del novacense cada vez que sus ojos se cruzaban brevemente. No importaba que jamás fuera correspondido, porque él había nacido en un entorno en donde le faltó un sano afecto paternal, de alguna manera, sabía cómo lidiar con el rechazo.
Y es que en su juventud sufrió por sentir lo que sentía, pero sus principios siempre fueron mas fuertes que su soledad, y jamás reveló nada de ello, porque era como una bomba de conflictos en un entorno con tan frágil paz. Él aprendió a ser feliz con la felicidad de Fred, aprendió a estar lejos para conservar su propio infierno en paz.
Estaba seguro de que Vaalmir lo sabía y por eso jamás terminó de tragárselo, sabía que Vaalmir siempre supo lo que sus ojos no podían fingir, y por eso Allen nunca pisó Novac mas allá de lo necesario.
Pero allí estaba también por otra razón, y era un sobre que debía entregarle a Fred en las propias manos…

Se acercó lentamente a mirar al hombre inanimado que estaba allí parado y lo miró a los ojos, estirando la mano para poder estrecharla pero la fuerza se le fue y solo quedó en un contacto suave e infinito. Porqué el destino se había llevado a Vaal y no a él, que era el sobrante en ese maravilloso retrato, porqué la vida le quitó a Fred a quien mas amaba en el mundo y no se llevó a Allen, cuyo amor le hacía desgraciado y solitario. Eran cosas que se preguntaba mientras miraba aquellos ojos en silencio y se contenía hasta la descompostura para no abrazar al hombre triste.
En su mano dejó un sobre sellado con cera tradicional del sello de Giovanni, heredado por Vaal. Era un sobre blanco que se hizo amarillo por los años, y que fue entregado al viudo despacio, entre la tibieza de las manos y el frío centelleante del anillo metálico de Allen.
- Vaal me dijo…- Musitó, carraspeando y mirando hacia abajo, para retirar su mano y guardarlas en los bolsillos.- Que nunca la abriera, que su contenido, era sólo para ti, en caso de que éste día llegara.-
Finalizó, aleándose unos centímetros y estirando el brazo para estrechar su hombro.
- Lo siento mucho.-
Dijo y se alejó para salir hacia afuera y saludar a los hijos de Vaal, y para huir del dolor de Fred, porque aquel amor que se tuvieron esos dos le lastimaba las entrañas de maneras indecibles.


----

“Mi amado Fred.
Si lees esto, es porque me he ido sin ti.
No me arrepiento de nada de lo que he construido contigo, eres la persona mas hermosa que haya conocido en la vida. Contigo construí una familia maravillosa a tu lado y siempre supe que la vida me hizo muy afortunado. No me dio malas experiencias, no me hizo elegir entre malos hombres, la vida te puso a mi lado desde que nací y tu me abriste al mundo del amor, del sexo y de la vida de adultos.
Por favor, cuida a nuestros hijos, es lo mas hermoso que nuestro amor ha construido, cada dia que ellos son felices, yo lo soy desde alguna parte. Yo sonrío en sus labios y te miro a través de sus ojos, mis brazos serán sus brazos y estaré siempre con todos ustedes.
Para ti, tengo un regalo muy especial. Cuando haya pasado suficiente tiempo, y no te sientas tan triste por mi partida, me gustaría que vayas a buscar ese regalo especial a Hannover. Allí habrá mas cartas para ti, pero debes hacerlo cuando te sientas listo. Adjunto la dirección en este sobre.
No pierdas demasiado tiempo en la tristeza Fred, no dejes que nuestra separación te consuma mientras la vida sigue a tu lado. Esto no es para siempre, es un hasta luego un poco largo, tú nunca te cuidaste en la salud así que no llegarás tan lejos.
Te amo y lo haré por siempre. Hasta pronto.

Tu Vaal."


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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Dom Ago 13, 2017 5:15 am

Habían pasado tantas personas a darle la mano, a abrazarlo, a susurrar palabras… y Fred no había escuchado o sentido ninguna de ellas.

Hasta que apareció Allen.

Aquel hombre rubio lo miró a los ojos y Fred se conectó con él, era de las pocas personas que los conoció a ellos desde el principio, de las pocas que había vivido una etapa con ellos, que sabía quienes eran, habían trabajado más de una vez juntos, sus familias estaban unidas y su pésame era sincero. Esperaba palabras simples, y entonces él “Vaal me dijo” le sorprende y escucha con atención y mira esa carta, con el sello de su amado. Él había creído que Vaal no le había dejado nada pero no había sido cierto. Miró la tumba de su esposo.

Es como si hubiese sabido que moriría antes. Porque aunque Fred siempre esperó morir primero nunca se preparó para morir primero, no escribió cartas ni testamentos, se había dedicado a vivir y nunca a prepararse para la muerte. Tomó la carta y la apretó contra su pecho, miró con ojos tristes a Allen, ojos de un dolor intrínseco que sentía en toda su piel.

Gracias… —buscó su mirada— no solo por esto… gracias por estar aquí —fue sincero, la voz le salió difícil porque su pecho estaba apretado. La ceremonia terminó y el entierro fue una visión triste pero magnífica en un precioso prado con flores de todas las clases adornando el lugar. Vaal merecía eso y más.

Fred no leyó la carta de inmediato, quería hacerlo cuando estuviera solo. Mientras tanto Mistislav había ido a saludar a los quintillizos y ahora que había terminado la ceremonia les había dicho que, si querían, lo acompañaran a su práctica. Lo cierto es que había una comida luego para las personas más cercanas, pero Mistislav no quería quedarse, todo lo que quería hacer era golpear cosas, pero no quería estar solo tampoco y tenía una relación de competencia con los quintillizos hacía un tiempo, así que fue a su sala de entrenamiento a lanzar cuchillos contra un blanco, repleto de violencia, enojo y tristeza.

Perseph en cambio se acercó a Andrew y Altair al salir de la iglesia, les pidió que fueran a la cena, aunque técnicamente no habían sido invitados, él les dijo que le gustaría que fueran allí para conversar. Así que cuando ellos acompañaron al grupo selecto Kirovac se sorprendió de que su pareja —Altair— también fuera. Esperaba que no ocurriera algo violento porque no quería peleas cuando acababa de enterrar a su hermano menor. Al llegar al salón donde había mesas con comida para servirse y muchos asientos cómodos todo se hizo silencio nada más ver a los hermanos Noctia, pero bastó solo un gesto de Perseph para que todos siguieran con lo suyo. Fred miró al grupo y supuso lo que su hijo quería pero no le importaba demasiado, aunque aún era joven ya no se sentía con deseos de acompañar esos juegos, que Perseph se encargara le parecía bien. El muchacho se acercó a Allen.

¿Podrías acompañarnos, por favor? —Perseph hablaba de forma solemne, cuando Allen asintió guió a los tres hasta un salón precioso con un cuadro perfecto de Ignis y Vanni en una de las paredes. Había sido el salón donde su bisabuelo planeaba las cosas de la mafia Heartless, hacía mucho tiempo. El miró a los tres hombres— señores, los he reunido aquí porque creo que esto debe terminar —miró a ambos y señaló el aire, como si la incomodidad entre ellos fuera visible. Miró entonces a Andrew— no he olvidado lo que hiciste a mi hermano, pero él te perdonó y no voy a revolcarme en ese odio. Eres pareja de Sol, el primo de mi esposo. Tu padre Noctia era hermano de Lowen Blanchet, quien era padre de Vaal, mi padre… mi tío Kirovac está con tu hermano y Vaal, mi padre, amaba a tu padre, lo amaba de verdad, y tu padre lo amaba a él —mira entonces a Allen— Andrew está con Sol, tu primo más querido, no es quien esperabas, pero lo hace feliz. Conejo luchó con Noctia más de alguna vez y hubo un tiempo en que nuestras familias trabajaron unidas, los Heartless, los Conejos, los Noctia —los mira a todos— por mi parte, ya nadie va a perseguiros a ti y al tío Kirovac —dijo mirando a Altair y luego a Andre y Allen quienes eran los que tenían el mayor conflicto— tomaré el liderazgo estratégico de la familia Heartless y lo que quiero es que dejemos el odio atrás, ambos bandos hemos perdido personas, el odio no los va a traer de vuelta —debía mantenerse firme, debía aunque le doliera el pecho pensar en su padre— nuestras familias están unidas y siempre van a estarlo. Propongo que hagamos un tratado —mira a Andrew— que hablemos de nuestras zonas y del apoyo que nos daremos mutuamente en caso de ataque —los mira a todos muy serio— Todo este odio tiene que terminar.

Perseph siempre había sabido mantener la cabeza fría, crear alianzas. Sería él quien los llevara a una época de tranquilidad si ellos lo dejaban. Perseph creía en la familia por sobre todo y ellos lo eran. Debían dejar de odiarse y tenerse rencor entre ellos. Necesitaban convivir en paz sin los rencores subterráneos que tenían ahora.

Mientras tanto Fred dejó a Gwen con Tisiph y fue a otra habitación a leer la carta de su esposo. Se sintió terrible porque sentía que no estaba apoyando a sus hijos como debería, lágrimas cayeron de sus ojos y las limpió rápidamente sujetando esa carta contra su pecho.

¿Cómo no voy a consumirme si no estás aquí? —lo extrañaba tanto. Y al mismo tiempo estaba demasiado triste, quería saber qué era ese regalo en Hannover, quería viajar ya mismo a ver qué era, impulsivo como era. Pero al mismo tiempo no quería desobedecerle al último pedido de su amor. Esperaría a que la tristeza amainara, aunque fuera un poco. Trataría de ser mejor con sus hijos, aunque hubiese sido siempre Vaal el que sabía manejarlos mejor. Se esforzaría porque Vaal se lo había pedido, porque lo había dejado a cargo y ellos eran lo que le quedaba del amor de su vida. Podía ver a Vaal en todos ellos.

Así que volvió al salón y besó la cabeza de Fred, tomó a Gwen en brazos, llamó a Tisiph, le escribió a Mistislav que volverá al salón y le escribió también a Perseph, aunque este no lo vio en ese instante, Fred sabía que iría cuando se desocupara, pero cuando llegaron los mellizos y con la mano sosteniendo la de su querido Fred IV, se sentó junto a los trillizos y miró a sus hijos.

Vamos a escuchar historias de papa, él querría que lo recordáramos sonriendo —les dijo y esa era la frase más larga que había dicho hacia ellos, por voluntad propia. Los trillizos miraron a sus sobrinos y asintieron.

Pues verán, cuando Vaal era pequeño, muy pequeño, lo que hacíamos era que lo sujetábamos con las manos y nos lo lanzábamos el uno al otro… —contaba Kirovac riendo junto a sus hermanos. Fred sonrió también— Cuando ya creció un poco se enojaba mucho por eso, era muy mandón. Se enojó mucho… hubo una vez, también, en que ideó un plan para que nos robáramos el pastel que había cocinado papá, él siempre era el de los planes y nosotros los hacíamos… nos robamos el pastel y lo comimos escondidos en el bosque, al volver a casa fingimos que no habíamos sido pero nos atraparon porque a todos nos dio dolor de panza por comer tanto dulce… —sonrió al imaginar a su Vaal con dolor de panza. Otro de los trillizos sonrió.

Siempre planeaba cosas… —siguió con otra historia sobre algo de una vaca y Fred miró a sus hijos. Estaban tristes, no podían no estarlo… pero en momentos breves sonreían, imaginando las travesuras de su padre. Eso estaba mejor… escuchar y bañarse de Vaal, de los recuerdos hermosos de él… eso era mucho mejor que la tristeza.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Dom Ago 13, 2017 5:54 am

Allen admiraba la entereza de Perseph en un momento como éste, era un momento solemne en el que se redactaba un documento, de puño y letra para un concilio absoluto entre los clanes, entre los Heartless Spiegel, los Van der Schneed Steel y los Everhardt.
Era increíble para el hombre rubio alemán, que años después esta reunión se repitiera, parecía que había sido ayer cuando los Everhardt rompieron el pacto granate de Vanni y Sirio y comenzaron este círculo de odio. Vaal muerto era como una señal del destino, que indicaba que ninguna vida sobrevivía al odio, que mañana pdorian ya no estar allí, que el tiempo pasa y los asientos están cada vez mas vacíos.
Hoy todo habia cambiado, Fred no estaba, Noctia no estaba, ni Lowen ni Vanni siquiera, no estaba Conejo, no estaban tantas personas…pero Allen sí, Allen seguía en el mismo lugar, detenido por el tiempo mientras las nuevas generaciones de asesinos tomaban el lugar de sus predecesores.
- Será un honor envejecer a tu servicio.-
Agregó con una sonrisa vivaz, firmando el pacto, cortándose un poco el dedo para dejar una marca de sangre en la hoja firmada por todos.
Al morir Vaal, las propiedades y zonas de los Everhardt se liberaban y volvían a sus hijos legítimos. Altair renunció nuevamente a su parte, él ya había elegido un destino y era el que sus padres habían deseado para él, y es que en el fondo, Altair siempre fue muy Khay, lleno de sentimientos y de blandura en el carácter.
Andrew firmó también y estrechó las manos con Allen, aunque no confiaban el uno en el otro, ambos confiaban en Perseph. El alto caballero miró entonces al chico quien sería el ente mas poderoso de toda Novac y Europa Occidental.
-Noctia confió en tu padre para dejarle su legado, e hizo bien aunque nosotros no quisiéramos aceptarlo, él no quería ésta vida para nosotros y tenía razón. Te lo dejamos a ti entonces, Perseph Blanchett Heartless de Spiegel, para que continúes con lo que le fue dado a tu padre por derecho legítimo. Omsk es toda tuya, yo solo pido una vida tranquila junto a Sol en la villa de los Van Der Schneed, en paz.-

-Y el clan de la Conejera seguirá dominando Hannover- Agregó Allen- Y nos mantendremos fieles a ti, como le fuimos a Vaal. Ya no podemos perder tiempo en los rencores personales… cualquiera de nosotros podría dejar de existir mañana mismo, mantengámonos unidos y no perdamos el camino que nos fue marcado por nuestros abuelos y bisabuelos.-
Dijo al final, esperando que su abuelo también pudiera descansar en paz…de sus padres no se preocupaba porque estaban vivos y disfrutando su anciana y egoísta vida por ahí.

En la casa de la tristeza, Fred se habia retirado a su cuarto a sentirse peor pero a solas y Tisiph trataba de acompañar a su padre, para que se recostara y tratara de dormir. Iba a ser la noche mas larga del mundo, la primera de muchas noches de ahora en más.
-¿Sabes? Papá me dejó a mi unos pasajes…para que fuera a unos lugares a ver cosas que nos ha dejado…- Le comentaba a su padre, para distraerlo. Tisiph ya tenia hasta pelos en los huevos pero era dulce y pacífico, como un gigante benévolo. – Aún tengo que pensarlo, pero estaba pensando que tal vez podamos viajar juntos…si es que te sientes mejor.-
Agregó sentándose en la cama y observándolo, era muy terrible para él ver a su padre en ese estado, como si estuviera muriendo también. Se recostó a su lado y lo abrazó fuertemente.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Dom Ago 13, 2017 6:59 am

Perseph miró al grupo. Sabía que Allen lo apoyaría porque ellos se llevaban bien, la duda quedaba con los Everhardt. Escuchó sus declaraciones, cómo le cedían el territorio, él no se esperaba aquello, pensaba que trabajarían juntos, que volverían a ser una alianza de partes iguales. Pero asintió cuando Andrew dijo que él podía quedarse con el territorio, eso implicaría más trabajo pero confiaba en que él y Allen pudiesen organizar bien el trabajo.

Si en algún momento desear recuperar el mandato de tu territorio no pondré pegas. Esta será una alianza que cerramos para apoyarnos. Si tú o alguno de sus hijos —esto lo dijo mirando a Altair también— desea formar parte más adelante del negocio y encargarse de sus territorios le ayudaremos y entrenaremos. Quiero que sepan que mi deseo no es acumular territorios, sino que seamos una organización fuerte y que en cada uno de nuestras zonas la organización esté presente de manera firme y bien representada. Agradezco que me cedan sus territorios y los cuidaré como se ha hecho todo este tiempo —los miró— pero no teman decirme si hay alguno que deseen conservar —quería construir desde el apoyo mutuo. Entonces miró a Allen— cuento contigo, siempre cuento contigo Allen, no espero solo tu lealtad sino también tu consejo. Será un placer continuar este trabajo con la Conejera —y entonces firmó y puso su sangre en el papel— sellado queda el pacto escarlata —dijo con voz solemne y los despidió, aunque Allen se quedaría esa noche en la casa. Él fue cansado a buscar los brazos de su esposo, a besar a su hijo y a acunarse contra el pecho de su amado Diane.

Mientras tanto Mistislav había vuelto a bajar a su salón de entrenamiento, había tomado una espada de madera y golpeaba un muñeco con ella. A él le gustaban los filos, los venenos, se le daban bien las balas pero prefería eso cuando debía matar de cerca. Golpeaba con fuerza hasta que la espada se rompió y el gruñó enojado y sacó otra y siguió golpeando, golpeando, golpeando. Todo lo que quería era seguir golpeando porque sentía una rabia que no salía de su interior. Puede que alguno de los mellizos bajara a verlo, puede que le comentara a Allen.

Fred por su parte acariciaba a Tisiph, era un tipo grande pero él lo trataba como a un niño, a todos sus hijos los quería así.

Está bien, si es lo que quieres iré contigo, cuando las cosas estén más calmadas aquí en casa —le acarició el cabello— trata de dormir… —tener a su hijo consigo ayudaba a no sentir el vacío de su habitación, pero no era lo mismo. Miró el techo por largas horas, deseando poder escuchar la voz de Vaal, que le dijera que lo amaba de nuevo, que lo abrazara, que sonriera. Deseando que su cuerpo no estuviese bajo tierra.

Te amo —susurró a la noche. A su amor. Y es que ellos se habían amado tanto como la vida misma.

----

Luego de aquello amanecería en la mansión Heartless, la que fue de Vanni y Sirio, la que heredaron a sus nietos. Amanecería y los cuerpos se levantarían. Y es que debían levantarse… debían seguir adelante.

El espíritu de Vanni observaría todo, abrazando al nieto que había llegado a hacerle compañía demasiado pronto.

—Lo hiciste bien —le dijo a su nieto, ambos se veían de la misma edad porque el espíritu de Vanni era joven. Él miraba toda la casa— tus hijos son fuertes y si Fred te hace caso seguirá adelante —lo mira— merece encontrar la felicidad —era increíble mirar a su familia y legado en esa casa, como un espíritu. No lo hacía siempre, pero aquella había sido una ocasión especial— gracias por haberlo hecho tan bien… me siento orgulloso del legado que dejaste. Aunque cuando veo la personalidad de Perseph siempre pienso que es adoptado —bromea a su nieto y ve la casa levantarse. No puede evitar desear que ojalá se sigan levantando todos los días.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Vaalmir el Dom Ago 13, 2017 11:06 pm

No sé como empezar.
En estos momentos ver el mundo en esta perspectiva, tan amplia y tan clara, es como no haber muerto si no lo contrario. Ya no hay hambre o frío, no hay dolor de cabeza o errores, ahora solo hay ojos para ver todo, hasta los huesos, pero no hay voz, solo la brisa de la mente.
No existe el tiempo ni el crepúsculo, solo queda la sensación aún viva de que ha cosas que deben hacerse. Recorro los pasillos y las habitaciones de todos una vez más, antes de sumergirme en esas extrañas lagunas de inconsciencia total… sí, hay tanto por hacer.


Inexorable, el tiempo pasará, como horas o como días. Puedo ver el Sol salir una y otra vez, pero mi familia aún está dolida. Ellos no pueden ver el Sol como yo lo veo, no pueden ver cómo la vida sigue a su alrededor, cómo mi nieto Vanni cumple un día más de vida, como el clan sigue con lo suyo, como los autos y los aviones pasan y la gente camina un dia más sin que nada haya cambiado afuera.
No podré descansar hasta que mi familia no avance hasta ver mi recuerdo con una sonrisa nostálgica.


--

-¡Despierta. Tienes algo que hacer aquí aún!-


---
Allen se sobresaltó y se levantó de sopetón sobre la impersonal cama en la que dormía. Era la habitación de huéspedes de la casa castillo de los Heartless Spiegel, y esa era su última mañana en Novac.
Se había quedado, junto con el Quinteto, para arreglar cuestiones del clan y ser algo de apoyo. Una parte de él se sentía un poco estúpido por justificar sus ganas de estar allí, pero la otra, mas madura, justificaba su presencia como necesaria para la unión.
Sin embargo, ya era hora de volver. Él no era tranquilo y sereno como había sido Vaalmir, siempre sentado leyendo o escuchando música mirando un punto fijo, no…Allen era Van der Schneed Steel y Vleck, más que nada Vleck, y no podía estar sin hacer nada productivo.
Ya era hora de retornar a los pagos.

Bajando por las escaleras, sintió bullicio algo violento en algún cuarto lejano de la casa, y su agudo oído lo llevó hacia una sala de prácticas, donde y como tantas otras oportunidades, Mistislav seguía entrenando locamente en soledad. Allen reconocía la frustración y el enojo muy fácilmente, podía olerlos en los gestos, pero…¿debía ser Fred o alguno de sus hermanos quienes lo abordaran?. Sería lo lógico, sin embargo todos tenían su propia cruz que cargar y no le molestaba ayudar un poco a otro gran miembro del clan.
Avanzó unos pasos y luego retrocedió, escondiéndose un momento, es que…mierda…él nunca habia sido padre ¿cómo se aborda a un adolescente en esas circunstancias?. Bueno, haría el intento.
Avanzó esta vez decidido, con las manos entrelazadas tras la cintura. -¿Puedo saber qué es lo que te tiene tan enfadado? A lo mejor puedo ayudarte.-
Dijo concediéndole una sonrisa amable.- Si es sobre relaciones sexuales, no te preocupes, casi todas las enfermedades venéreas son curables.-
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Mistislav el Lun Ago 14, 2017 1:19 am

Sus hermanos se refugiaban en su padre. Mistislav siempre había podido refugiarse en sus máscaras o en su mellizo, pero ahora su mellizo se refugiaba en sus padres y no se sentía con la capacidad como para ponerse máscara alguna. Estaba repleto de rabia, de frustración por la muerte de su padre. Se levantaba todos los días a golpear los objetos en su sala de entrenamiento, a cortar con sus cuchillas lo que pudiera cortarse, a golpear y seguir golpeando hasta caer rendido en el suelo de cansancio, dormir allí mismo y luego levantarse.

Escuchó a alguien entrar a la habitación, porque en ese momento estaba ya demasiado familiarizado con todos los sonidos de ese cuarto, pero no dijo nada ni se volteó a mirarle hasta que este abrió los labios y enfrentó a Allen.

No puedes ayudarme —le dijo con la voz jadeante. Se pasó la muñeca por la frente limpiando su sudor y lo observó fijo— mi padre está muerto y no tengo a quién cobrarle venganza. Nadie pagará por su muerte, nadie sufrirá bajo mis dagas por haberlo arrebatado de mi lado, nadie será encontrado culpable, nadie será torturado —puede que Mist tuviera el deseo por la tortura que en un inicio de su vida tenía Vanni, verlo a él era como encontrarse con una combinación de Liam, Vanni y Fred, explosivo y peligroso— si iba a morir de golpe yo debí haber derramado la sangre de los culpables, pero no es ha sido así —se volteó y comenzó a golpear su muñeco con la espada de madera, gruñendo y golpeando con rabia— no es ninguna joda de relaciones sexuales —como si le costara mucho conseguirlas.

Siguió golpeando demasiado enojado, porque su frustración no había disminuido nada esos días. Entonces lo miró con cuidado, a Allen no lo trataba tanto pero con los quintillizos se tenía una buena relación.

Me ayudaría que me envíes a alguno de los quintis para practicar —todos ellos tenían buenas habilidades.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Lun Ago 14, 2017 2:24 am

-Bueno, tu padre era un poco como tú también, siempre hizo lo que quiso, nunca dejó que alguien le dijera como debía hacer las cosas, tanto en su vida personal como en su vida profesional. Aunque fuésemos aliados, teníamos nuestras diferencias, y jamás cedió, a nada, y obtenía lo que deseaba aunque fuera por cansancio. Pienso que esta forma de morir también es muy Vaalmir, él nunca hubiera dejado que alguien le arrebatara la vida, ni que alguien le viera agonizando o débil. Él murió como vivió…-
Allen no se sintió incómodo o intimidado por lo que le pasaba a Misti. Sabía lo que se sentía perder a una figura paterna, él perdió dos. Perdió primero a Caín, que había sido mas dulce y maternal con él que el propio Syo. El día que Caín dejó el mundo, Allen estaba en Rusia, y mientras caminaba en un bar, al ventizca siberiana le trajo un aroma a pastelillo muy extraño mientras en la tv pasaban una de las viejas películas de Caín. Supo en ese momento que algo habia pasado, y horas después se enteró de la noticia. Perder a Caín fue como haber perdido el último de los agrietados pilares en los que podía descansar su corazón solitario, en los que podía, todavía, ser un niño y jugar con él.
Conejo vivió mucho tiempo más, porque era fuerte y duro, porque tenia una gran familia que sostener y a la que preparar. Cuando falleció también ya era sabido, el cáncer le habia tomado todo el sistema reproductor hasta los pulmones. Era un final esperado, y aunque muchos esperaban dolor y decadencia, Conejo no demostró sentirlo al menos por fuera. Murió mientras dormía en los últimos días de su internación paliativa. Después de Conejo, solo se sintió la piedra solidificando su interior, se sintió tremendamente solo, se sintió abandonado al fin, y fue como revivir la simbólica pérdida de sus padres.
Allen dejó la casa de sus abuelos y se la entregó a sus primos y sus decenas de hijos, para que la vida volviera y la tristeza se fuera por fin de esa enorme mansión. Decidió habitar directamente en la Conejera, en la guarida de todos y allí vivir con la sensación de haber perdido las raíces.
No pudo llorar en el hombro de nadie, a Allen jamás, en la puta vida, se le calló una lágrima por algo.
-Lo haré, les diré que bajen y te vean, para ir despidiéndose.-
Concilió, alejándose y caminando hacia la puerta nuevamente, pero deteniéndose unos segundos para voltear y girarse.
- Es más. Ahora que los Everhardt abandonaron la zona de Omsk, se nos hará difícil mantener a la mafia rusa lejos de la ciudad. Pensaba separar a uno de mi clan y enviarlo, pero tal vez…mas adelante…-
Dijo con cuidado pero con una sonrisa.
-... si te parece… me gustaría que entrenaras con los Quintillizos  en Rusia y probaras de hacerte cargo de aquella zona por un tiempo. Que forjaras tus propios aliados, que te reencontraras con esa ciudad en la que tu padre creció, en la que tanto amó. Pero bueno, piénsalo… y me llamas y hablamos con Percy. Es todo, lamento haber interrumpido tu práctica, le diré a Praliné que venga, ya tiene el culo celulítico de tanto estar sentado.-

Agregó liviano, subiéndose el pantalón con intenciones de retornar a la cocina, necesitaba desayunar esas cosas deliciosas que hacía Luke.
-En donde están esas masas made in Spiegel family- Iba canturreando frotándose las manos. Para qué negarlo, los Spiegel tenían un talento para la repostería que traspasaba lo de asesinos. Ellos eran asesinos de siluetas.(¿?)
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Mistislav el Mar Ago 15, 2017 2:43 am

Sus palabras eran ciertas, demasiado ciertas. De una forma u otra él también lo había pensado, que su padre no habría podido ser asesinado por nadie porque él no lo permitiría. Pero no dejaba de sentirse demasiado molesto por su muerte, no podía evitarlo o controlar sus sentimientos. Tenía una ira violenta.

¿Despidiéndose? —no sabía que los quintillizos se iban ese día, la noticia le sorprendió. La propuesta también se le hizo extraña. Lo miró con interés, le interesaba entrenar más con los quintillizos pero…

Rusia.

Su padre Vaal era nacido en Rusia y ¿qué había hecho nada más crecer un poco? Dejar Omsk e irse a un lugar de clima más agradable, su padre había vivido más de la mitad de su vida allí, donde ellos estaban, en Novac. No creía ser un asesino para las tierras frías de Rusia, era demasiado hermoso como para que su belleza se perdiera en la nieve. Él solía infiltrarse en lugares, usar su belleza para lograr cosas, sentía que irse a Rusia sería desperdiciar todo eso. Además él no era un líder de nada, era un asesino. Era el menor de todos sus hermanos antes de que llegara Gwen, no acostumbraba a mandar a nadie. Solo quería entrenar y mejorar.

Te veo luego —le dijo a Allen y esperó a que Praliné bajara a verlo, cuando llegó él le dijo que entrenaran y le pasó una espada de madera— Allen me propuso entrenar con ustedes más adelante —gira y blande su arma contra él, su cabello largo está suelto así que acompaña su rostro— pero me ofreció ir a Rusia… si me ofreciera ir a la Conejera me iría hoy mismo —mira al quintillizo y se detiene a respirar, tomando una pausa— en fin… sigamos —comienza a pelear de nuevo, se mueve. No sabe qué diablos hacer con su vida.

----

Fred agradecía que su hermano y su cuñado se hubiesen quedado un tiempo con ellos. Especialmente Luke. Puede que no se vieran casi nunca pero Luke no dejaba de ser su  hermano y él lo quería muchísimo, después de todo se estaba encargando de Gwen, criándolo como si fuese su propio hijo. Tener a Luke haciéndoles compañía y cocinando era de gran ayuda y él se sentía solo un poco más aliviado con su presencia.

Fue al comedor y encontró a Perseph comiendo un poco del desayuno que Luke había cocinado. Su nieto le estiró los brazos y él lo tomó en los suyos sintiendo que ese pequeño niño era de las pocas cosas que le traían felicidad esos días. Entonces vio aparecer a Allen y a su hermano y más de sus hijos y los miró con una sonrisa, cargada de tristeza, pero sonrisa al fin y al cabo. También agradecía que Allen se hubiese quedado, sabía que a Perseph le había servido su presencia y que habían discutido asuntos de la mafia.

Me han dicho que te marchas hoy —se sentó a comer mirando a Allen— entiendo que tienes asuntos que atender, agradezco que te quedaras más tiempo cuando no tenías por qué —después de todo, de alguna forma esos años de trabajo juntos implicaban amistad de algún modo. Fred se puso a alimentar a su nietecito dándole las cosas dulces que sabía que le gustaban.

—Papá, que luego no va a querer comer sus vegetales al almuerzo —le reprendió Perseph y Fred le dio una mirada seria.

Mi nieto puede comer lo que él quiera —dijo y besó la mejilla suavecita del pequeño Giovanni. Perseph suspiró y pensó que por un día no pasaba nada. Miró a sus hermanos notando la ausencia de Mistislav. Apretó los labios porque su hermano menor había estado desaparecido todos esos días, miró a Gwen, solo un par de años mayor que su hijo.

—Gwen, ve a buscar a Mist por favor, lo mínimo que podemos hacer es comer todos juntos —le dijo y su hermanito asintió, se bajó de la silla y comenzó a correr por los pasillos bajando a la sala de entrenamiento de su hermano.

—¡MIST! —gritó nada más entrar y Mistislav detuvo su pelea. Gwen era, aparte de Tisiph, el hermano que más quería, lo había cuidado mucho desde que era un bebé, su precioso hermano de rasgos orientales— que dice Per que comamos todos juntos.

Mistislav tensó la mandíbula. Le parecía jugar sucio enviar a su hermano por él, porque sabía que no podía decirle que no, miró a Praliné.

—Vamos —dijo y sin más tomó a su hermano en sus brazos y subió al comedor, Perseph sonrió al verlo.

—Qué bueno te que nos unieras —Mistislav lo miró feo y se fue a sentar junto a su padre maldiciendo a su hermano por dentro, todos se creían que era muy bueno pero él sabía que podía ser manipulador. Mira que mandarle a Gwen. Se sentó a comer y probó las delicias Spiegel— tío Luke esto está muy bueno —le comentó y Fred entonces miró a su hermano.

—Bueno, nuestro linaje no es solo de asesinos —desordenó el cabello de su hermano Luke— también de pasteleros.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Mar Ago 15, 2017 4:14 am

-Vé a Alemania hijo.-
Susurró Vaalmir sentado en la cama de su hijo, mientras estiraba sus brazos para extender las sábanas pulcramente como siempre lo hacía.
En el plano en el que se movía ahora, no podía ver a sus hijos, pero sí podía sentirlos en algún lado de la casa, como si fuesen los fantasmas.
Su corazón le decía que Mistislav caminaba al filo de la oscuridad y la incertidumbre, lo sentía, sentía lo que él sentía y no podía explicarlo, porque nunca fue muy espiritual y ahora ya no tenía opción.
-Vé en busca de otro horizonte, conoce gente nueva, hazte verdaderos y profundos vínculos. Recuerda que puedes volver cuando quieras, este siempre será tu hogar, y yo siempre seré tu padre. Misty-
Dijo Vaal mirando al vacío de aquella fantasmal y solitaria casa, en la que se escuchaba murmullo constante de personas, de risas pero no habia personas allí, no habia cuerpos, el murmullo venía de otro lado.

** *** ***


Luke pasó sus brazos por los hombros de su hermano menor, que aunque fuera menor le sacaba unos cuantos centímetros, y besó su cabeza rubia con cariño.
- Deja a tus hijos criar a tu nieto en paz Fred, como si te hubiera gustado que nuestro padre Ignis te dijera qué hacer con tus retoños.-
Dijo el buen Luke sirviendo leche caliente para su esposo, el viejo Mirzam, el “trillizo centrado” y para Tisiph que se alegró de ver a Mist.

Allen miraba todo aquello con una sonrisa divertida y la taza cerca de los labios, apoyado en la encimera y no sentado en la mesa, siempre habia sido espectador de la familia que Fred habia construido, y los apreciaba, pero no se sentía parte de aquella maravillosa unión.
Las palabras de Fred solo consiguieron que le sostuviera la mirada mientras le agradecía y ensanchó mas la sonrisa.- Para eso están los amigos ¿no?.- Dijo para terminar el asunto, y siempre que terminaba el asunto, una pequeña astilla nueza se hacía en su corazón.
Cuando llegaron los quintillizos fue la verdadera diversión, porque ellos comían como bestias y Luke y Diane no daban abasto para alimentarlos. ¿De dónde habían sacado semejante apetito?. Praliné, Berlinesse, Ganashe eran los peores, se metían los panecillos de Luke de a dos en la boca. Hasta Fredy IV sonreía torpemente por las payasadas de angurriento del quinteto y el asco de Allen.
Tras el desayuno, quedaba finiquitar los asuntos correspondientes a los próximos encuentros de mafia y los últimos requisitos pedidos por el difunto. Allen y Fred pasearon por ese jardín interno, como hacía años los jóvenes Vaal y Fred lo hicieron para acordar su matrimonio. Estaba lleno de rosas cuidadas, limpias y sanas. El rubio pasó su mano por una hasta herirse con las magníficas espinas, pero disipó la sangre entre sus yemas.
-Diane ha aprendido a ser un excelente jardinero.-
Dijo alzando la vista para ver hasta donde llegaban los rosales rojos y blancos, hasta la claraboya de hierro y cristal que traía la luz del exterior, qué magnífico.
- Aquí es mas útil y feliz de lo que pudiera haberlo sido en Hannover. Percy es un gran hombre.-

Bajó la vista para buscar la de Fred.
- Es un buen hombre como todos tus hijos, porque tienen un gran padre. Creo que lo hiciste muy bien con ellos Fred, y lo harás bien con el pequeño Vanni y con Gwenn. Siempre tuviste amor para ellos, siempre estuviste presente en todos los momentos de sus vidas, no deberías temer a seguir haciendo esto sólo, tu familia sigue unida como se vio en el desayuno… porque siempre fuiste fuerte y apasionado, tal vez no el más inteligente… pero bueno, ahora tienes a Perseph.-
Bromeó un poco.

-...Y nunca tuviste mucho carisma, pero para eso estoy yo.-
Dijo risueño.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Mar Ago 22, 2017 1:23 am

Papá no decía mucho, eran los abuelos quien más se entrometían —dijo sin dejar de darle a su pequeño nieto todo lo que él pudiese querer. Sonríe un poco hacia Allen cuando habla de que ha hecho aquello por su amistad. Es algo bueno. La verdad es que una parte de él quiere que todos se vayan, estar solo con su dolor y tristeza, pero hay otra parte que sabe que cuando se marchen el vacío se volverá inmenso y no está seguro de ser capaz de salir de aquel dolor.

Mist observó a los quintillizos comer pensando en sus opciones, le gustaba entrenar con varios de ellos, cada uno tenía una habilidad diferente y eran una máquina muy bien aceitada a la hora de ataques organizados, tal vez por su conexión de hermanos o por su entrenamiento. Mist entendía lo que era tener una conexión con quien habías compartido el vientre y la verdad empezaba a pensar que sería bueno compartir con ellos, marcharse a Hannover y entrenar con ese grupo. Miró a su hermano, no quería dejar sola a su familia pero al mismo tiempo sentía que no servía de nada que se quedara allí. Él no estaba pasando tiempo con ellos, quería entrenar, volverse más hábil. Le parecía lo mejor, así que antes de que su padre saliera a hablar con Allen se acercó a él.

—Quiero ir a Hannover, quiero ir a la conejera, entrenar con los quintillizos, seré más útil allá —miró fijo los ojos de Fred y ese sintió una puñalada en el alma al ver las ansias de su hijo por marcharse, quería que permanecieran juntos, quería cuidarlo como su amado Vaal le había pedido. Pero Mist era un joven fuerte e inteligente, era un joven lleno de rabia y tal vez ese viaje sería bueno para él.

Hablaré con Allen —se inclinó a besarle la frente a su hijo y luego se acercó al rubio para salir con él a los jardines.

Escuchó a su acompañante con atención y asintió ante las palabras de Allen.

Cuida bien de los jardines, sí…y Perseph lo ama mucho, creo que hicimos bien con ellos dos —observa los ojos de Allen mientras esas palabras se le calan hondo, le gustaría escucharlas con Vaal a su lado, sujetar la mano de su esposo mientras ambos presumen de ser buenos padres, de haber criado a un hijo excelente, le gustaría escuchar eso y mirar su cabello oscuro y su sonrisa de suficiencia. Sonríe con las bromas que le hace a pesar de todo, porque aprecia su intento de animarlo— es cierto, siempre fuiste el más carismático de los tres —le dice con honestidad— yo era solo el músculo, el temerario, el que iba al frente de las redadas a patear traseros… saltaba ante cualquier peligro y era Vaal quien debía controlarme —su sonrisa se llena de tristeza. Por eso era tan absurdo que su amado hubiese muerto primero, el que solía tomar los riesgos era él— Mist es como yo, tiene muchas más habilidades para infiltrarse y pensar con la cabeza fría a la hora de asesinar, de armar sus planes, pero también salta con prontitud a desafíos sin meditarlo —mira a Allen— quiere irse contigo hoy, quiere ir a la Conejera y entrenar con los quintillizos —guardó las manos en los bolsillos y un suspiro escapó de su boca— si estás de acuerdo me gustaría que fuera, creo que es lo que necesita, cambiar de aire, ver otras realidades, aprender de un grupo bien organizado como son ellos, la verdad quisiera que se quedara en casa pero él quiere irse y creo que es lo mejor, si tú aceptas —se detiene frente a un rosal.

En ese jardín habían acordado su matrimonio, Vaal le había dicho que se casen y a él le había parecido una buena idea, todo había sido política y ninguno de los dos estaba pensando en nada más, hasta le dijo en ese entonces que no quería hijos… no pensaba que lo amaría tanto en ese instante, no pensaba cuánto le gustaría preñarlo. En ese jardín ellos iniciaron todo. De una forma fría y calculada, pero lo habían iniciado.

¿Cuídalo, sí? —lo mira— la verdad me gustaría ir con él, llevarlos a todos e ir como una familia unida, creo que nos haría bien un viaje a todos —hace una pausa— pero él me pidió que vaya a Hannover cuando esté listo —su tristeza es palpable en sus ojos cuando mira a Allen— no estoy listo.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Mar Ago 22, 2017 3:37 am

Allen miró a su amigo, devolviendo la misma intensidad en la mirada, aunque su pasión se debía algo más que el compromiso y la lealtad. Apoyó su mano en el hombro del ajeno y se olvidó completamente de sus sentimientos y de su pesar, por esos segundos, preciados instantes que a veces tenía para disfrutar la paz de no ser una persona distinta en su interior, de no ser él.
Fred le estaba confiando a su hijo y él debía responder con el compromiso que eso ameritaba.
- No te preocupes, en Hannover será recibido como uno más de la familia, y como tal lo cuidaremos y le daremos bien de comer.-
Dijo con jovialidad mientras sonreía y se organizaba mentalmente en lo que haría al retornar a Alemania. No supondría ningún esfuerzo instalar a Misty en la Conejera, ellos entrenaban a diario en los bosques y tal vez liberar todo su enojo en aquel rincón aún salvaje de los acres de Conejo, le ayudaría a sentirse mejor, después de todo allí ningún ser humano vivía cerca como para sospechar si quiera, el tipo de actividades que se realizaban.

Con respecto al viaje todos juntos, Allen no estaba seguro de si Fred pensaba presentarse como conocido o si el viaje familiar sería un arribo secreto entre ellos y el clan de la Conejera, pero de cualquier manera, serían bien recibidos, aunque entendía que quisiera tomarse el debido tiempo.
Estaba completamente empatizado con su tristeza, pero era fuerte, tanto como para negarle cariño a pesar de amarlo, para que fuera fuerte también.
-Fred, tómate todo el tiempo que necesites, tú y tu familia. Yo ya no puedo quedarme en Novac, pero sabes bien que en mi casa siempre tendrás las puertas abiertas, tú y tu familia. Dale tiempo a tu corazón y a tu cuerpo para sanar y reponerse, después de todo … no hay cuenta regresiva que debas seguir, el invierno allá sigue siendo dorado como acá.-
Se encogió de hombros y se retiró para comenzar a empacar y anunciar que Mistislav partiría a casa con él.
Tisiph tenía emociones encontradas por ello, no quería que su hermano se fuera tan lejos, pero imaginaba que necesitaba un poco de aire y cambio de rumbo. Él y Gwen se ofrecieron a hacerle una maleta liviana.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Lun Ago 28, 2017 12:51 am

Se sentía un poco más aliviado al saber que lo cuidarían bien. Lo de alimentarlo se le hacía obvio, Conejo había tenido una reputación de jamás dejar que sus invitados pasaran hambre y dudaba que Allen fuese a cambiar aquello.

Entiendo que no te puedes quedar —aunque preferiría que se quedara, para no enfrentar todo aquello él solo. Se quedó un tiempo más en el jardín, se sentó en la banca… SU banca, la de él y Vaal, recuerda que en un aniversario la mandó a gravar, decía “Aquí inició nuestra vida”, acarició la superficie helada donde Vaal solía sentarse y cerró los ojos— te extraño tanto —susurró al aire, añorando que él pudiese escucharlo— desearía haber sido yo… habría sido mucho más fácil para los chicos, podrían apoyarse más fácil en ti, tú los guiabas mejor que yo, tú llevabas la vida mejor que yo… —sigue acariciando ese espacio vacío— no sé cómo voy a seguir existiendo sin ti, Vaal… y sé que quieres que lo haga, que lo intente y por ti lo haré pero… no sé cómo voy a lograrlo, no puedo ni imaginar cómo voy a lograrlo —suspira y mira ese espacio en que él no está— al menos estás con los abuelos ¿no? Y con nuestros padres, aunque no creo que hayas querido ver a tu papá, pero a los abuelos… a ellos sí. Seguro puedes ver al abuelo Sirio cuerdo y pasar tiempo con ellos —aprieta los labios— pero aún así te necesito tanto —había sido demasiado pronto, a él aún le quedaba media vida por vivir y era descorazonante saber que no la viviría a su lado.

---

Dentro de la casa Mist preparaba sus cosas para marcharse, estaba un poco más animado desde que sabía que se iría a Alemania, quería mucho a sus hermanos pero no sentía que estuviera siendo de utilidad en Novac, ni siquiera estaba dando su presencia porque se las pasaba encerrado lejos. Tenía que marcharse, salir de allí y era lo que pensaba hacer. Así que metió sus trajes especiales en una maleta, algunas armas y otras cosas que podría necesitar y salió de su cuarto a encontrarse con los quintillizos, Allen y sus hermanos.

—Estoy listo —su papá entró desde el jardín al salón y los vio a todos, lucía triste y a Mist se le oprimió un poco el pecho.

Su hermano irá a Alemania a entrenar con los quintillizos —Fred miró a sus demás hijos y luego al menor, se acercó a besar su frente— cuídate mucho —Mist asintió y miró a sus hermanos.

—Estoy a un avión de distancia —abrazó a Tisiph y miró a los otros dos mientras Fred se despedía de los quintillizos y al final de Allen. Lo abrazó y al oído le dijo:

De verdad gracias por venir —luego se apartó y se quedó junto a sus otros hijos.

Habían empezado a marcharse… y no sabía cuántos más se marcharían o cuánto pasaría hasta que volviera a verlo.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Mar Ago 29, 2017 6:35 pm



El tiempo pasa inexorable.
Los otoños se suceden sobre los hombros de los cipreses, que dibujan el camino hacia una casa de aspecto viejo pero acogedor. Las hojas cubren los antiguos juegos de un parque que ya no se utilizaba, las rosas silvestres se han apoderado de los columpios improvisados entre los robles y de las bicicletas rotas que jamás se arreglaron.
Hacía años que Caín y Morgan ya no existían en esos acres dorados, sólo quedaba el vestigio de sus edificaciones, sus costumbres arraigadas en su descendencia, hermosas estatuas delimitando y ordenando los prados en los jardines y laberínticos bosques. Quedan los jardines interminables de Sol, bordeando la propiedad original y sobre la que se asoman cúpulas blandas de una casa que parece un castillo en la lejanía, como un espejismo que hace la duda mientras se recorre la carretera en automóvil.
Mientras en Novac, Vaalmir acaricia la banqueta en donde Fred y él pactaron un matrimonio, Allen recorre en moto los alrededores de la residencia Steel en Hannover, sólo vigilando de lejos los senderos y portales que llevan a la casa de Sol Steel de Everhardt y su familia.
No los ha visitado en años, y en eso piensa cuando mira en la lejanía ese castillo de fantasía perdido en el bosque. Andrómeda Everhardt siempre quiso que Sol se sintiera como una princesa, protegida y segura, y la magia de Sol había hecho que las plantas se expandieran y llenaran todo de su presencia.
Mas adentro del bosque, en un camino oculto por la maleza pero señalado con piedras musgosas, la planicie desciende, adentrándose en una hendidura del terreno  pronunciada que se cierra hasta convertirse en una cueva. Es la puerta de entrada a la Conejera, con sus túneles que llevan a una zona asfaltada para sacar autos y motos y otra que se adentra más en una casa subterránea en su mayor construcción.
Allí se reúnen y practican en secreto los miembros del clan Van Der Schneed Steel y sus seguidores, allí conviven y planean, organizan, los miembros de aquella poderosa familia que  controla todos los negocios ilegales de la ciudad.
Allí también, han entrenado a Mist durante mucho tiempo y le han empleado para infiltrarse en clanes para destruirlos desde el núcleo con eficiencia. Los del clan tienen una filosofía del trabajo en equipo muy especial, son muy unidos y muy leales.  Le dieron a Mist la posibilidad de usar casi todo tipo de armas, las nuevas y las antiguas. Excepto la de Conejo.
El arco negro estaba en un estuche  a escala, en el centro de la Conejera, donde se unían todos los túneles. A esa arma sólo accedía Allen, único heredero del estilo de Conejo. Lo único que había cambiado era la amplitud de los arcos, pues Allen era más alto. Y habia cambiado las cabezas de las flechas por otro diseño  más veloz y a la vez, con una capa fina de obsidiana, que se quebraba al entrar en contacto con un cuerpo y liberaba poderosas toxinas.
Pero cuando no es mafia de lo que se habla, siguen siendo una familia unida en la superficie, e incluyen a Mist en sus reuniones de pizza y películas de su abuelo Cain. O en el restaurante de Max donde pueden comer casi gratis (¿?). A los conciertos de Leon y  Lince, los hijos de Alice y Tygre, no van gratis porque son demasiados. Pero a todas las actividades familiares, los de la Conejera van en total apoyo y acompañamiento. Y precisamente la navidad es una época muy especial en la casa de los alemanes de allí. Es la única fiesta que se celebra en la casa del difunto matrimonio fundador. Como todos los años, Andrei  y Nikolai muy ancianos decoran la casa y sus alrededores, liberándolos de la nieve para que sea de fácil acceso y llenando de rojo y verde, dorado y plateado, azul y violáceo todos los rincones de la casa.
Lillu se encargará de la comida, Zarajevo de alistar los pinos y jardines. Y como antaño la familia se reunirá para una cena y dormirá en los antiguos cuartos, y por única vez en el año la casa no estará oscura al anochecer, si no que se verán sus ventanas brillar tenues, cálidas como la canela, mientras nieva.
Allen habia invitado a Fred y su familia para la celebración de Año Nuevo, contento de saber que Tisiph habia logrado abrir su local de tatuajes en Novac, que Gwenn tenia una prometedora carrera como Cellista (igual que el difunto pero suicida Margot, quien se mató con pastillas para dormir antes de conocer a su nieto). Y que Fred IV aún se encontraba en la búsqueda de su destino pero estaba mas animado y mas “él mismo.” Se hablaba con Allen y con Misty por cartas y a veces el chat de Skype, aunque la conexión a  internet en algunas zonas de la conejera era nula. Y porque a Allen le gustaban mucho las cartas a la vieja tradicional, con fotos incluidas, postales, flores secas, todas esas cosas que se quedan en los sentidos mucho más que un frío email.
Fredy pensaba ser modelo o artista modelo, y Allen le alentaba a que buscara determinados cursos o modelos ya famosos y que se inspirara en ellos, que no tuviera miedo de ser original. Tal vez Fredy podía hablar mejor de esas cosas con Allen porque le recordaba un poco a la blandura y ternura pasiva de Vaal., solo que Vaal habia sido muy serio y estricto con él, en cambio Allen no era su papá, no era nadie inmediato y se sentía en confianza, además de compartir gustos musicales y culinarios.
Allen no la pasaría con sus padres esta vez. Sus ancianos progenitores estaban de crucero por ahí, como todos los años para la fecha. En cuanto a Willy y Evan Claire, seguramente preferirían estar en su hogar por el problema respiratorio de Willy. Tenía la tradición de pasar nochebuena con él y su pareja, en una fiesta muy tranquila.
En fin, era la hora de reunirse para una fiesta navideña, se terminaba un año, comenzaba otro, una nueva etapa, quizás era buen momento para un cambio.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Jue Ago 31, 2017 1:45 am

El mundo se vive en ausencias.

La ausencia de sus hijos que se mueven y viajan por Rusia, Alemania y Novac… y la ausencia de Vaal. De no ser por su nieto una parte de él cree que no habría sobrevivido… no habría sido capaz de aguantar la depresión de las mañanas frías, del espacio en su cama, de la ropa que aún olía a él, de su lugar vacío en la mesa, de su voz… pero ha sido más que el pequeño Vanni lo que le ha ayudado a mejorar. Allen viaja de vez en cuando y le agrada su compañía, acaricia a sus hijos, disfruta de la vida con ellos cuando los tiene a su lado. Ha hecho lo que Vaal quería, seguir adelante.

Así que esa navidad decide hacer caso a las palabras de Vaal, por primera vez se siente listo para viajar a Hannover, Mist está allí y él quiere pasar la navidad con todos sus hijos. Así que avisa a Tisiph, a Fred IV y a Perseph, a este último no es difícil convencerlo porque es bueno que Diane pase algunas fiestas con su familia también. Así que se decide que todos irán a Hannover, allí donde su hijo no tiene idea que ellos llegarán. Pero envía un mensaje a Allen para avisar que arribará con su familia la mañana del día de víspera de navidad.

Y mientras en Novac se alistan para viajar, en Hannover Mistislav no tiene idea de que su padre irá para esa navidad, la última vez que viajó a verlo fue muy breve pues fue a Novac a pedido de Perseph, por un trabajo. La verdad Mistislav se había enfocado solo en trabajar, en aprender a utilizar nuevas armas, en pulir sus habilidades de infiltración. De algún modo se había vuelto un poco más frío. Y es que la muerte de su padre era algo que tal vez no superaría nunca, había entrenado con los quintillizos, se había vuelto parte del equipo, pero dentro de él la muerte de su padre seguía doliendo. Sus asesinatos se habían vuelto más calculados y metódicos, su mirada más helada, su cuerpo solo una herramienta. Por eso no viajaba casi nunca a casa para las fiestas… era demasiado difícil bañarse en el dolor de su padre cuando él trataba de soportar el suyo propio y mantenerse frío.

Pero era navidad y esos días en Hannover todos se movían mucho.

En la casa de los Steel todo era movimiento, los nietos de la gran pareja estaban todos de un lado para otro, muchos de sus padres estaban de viaje o se habían ido fuera de la ciudad (o habían muerto) pero los que quedaban ayudaban en todo, como Cherie que arreglaba el lago de hielo por si los niños querían patinar o Max, que ayudaba en la cocina para alimentar a sus quintillizos… aunque eran pocos de los viejos los nietos aún se seguían juntando. Así que Lillu cocinaba para el regimiento de primos, sobrinos e hijos que tenían todos. Porque la familia había sido demasiado importante para sus abuelos y era algo que todos habían sentido mucho.

Así fue como Willy llamó a Allen a avisarle que ese año él y Evan Claire irían a esperar la noche de navidad con ellos, el príncipe Izzi avisó que iría con Cardiff aunque Dimitri y Londres andaban viejitos y viajando por el mundo en una misión de “completar todas las posiciones del libro”, Izzi decidió que su familia iría ese año a Hannover. Y de pronto se empezó a sumar más y más primos y todos le confirmaban a Allen (al que consideraban medio organizador de todo). Pero el último aviso (y más sorprendente) fue el de Sol. Una preciosa lechuza blanca se coló por la puerta hasta descansar sobre la mesa en que estaba sentado Allen, estiró la pata y le dejó ver una preciosa caligrafía que, quizás, por el tiempo, Allen habría olvidado.

«Mi esposo, mi hijo y yo deseamos asistir este año a la celebración de navidad. Creo que es hora de que conozcas a tu sobrino»

Así fue como muchos confirmaron su asistencia a la reunión de navidad (a la que no solía llegar casi nadie pero a la que este año confirmaron casi todos). Y la mañana del día 24, entre nieve y viento los primeros en llegar fueron los invitados de Novac. Fred III arribó con sus hijos a la residencia Steel donde muchos se movían de un lado a otro. Llegaron hasta la guarida y al primero que vio fue a Allen, tan atractivo como siempre dando órdenes, se acercó a él y lo saludó con el abrazo de un viejo amigo. Fred no pisaba Hannover hacía unos años y se alegró de sentir que no le pesaba o dolía en el pecho.

Me alegro de verte, gracias por recibirnos —y cuando iba a preguntar por su hijo, Mistislav apareció de algún lado y se quedó inmóvil nada más verlo, con una expresión de sorpresa y desconcierto inmensa, Fred estaba a punto de decirle algo pero fue Gwenn el primero en reaccionar, era un excelente chelista, pero aún no alcanzaba la adolescencia, corrió hasta su hermano y saltó sobre sus brazos.

—¡MIST! —Mist abrazó a su hermano pequeño y tuvo que hacer un esfuerzo sobre humano para no llorar al ser envuelto en sus pequeños brazos. Lo había extrañado demasiado y la sorpresa de ver a su familia allí fue muy grande. De pronto se acercó Perseph y él se encontró entre los brazos de sus hermanos envuelto por entero, y cuando lo liberaron Fred se acercó a él y a Mist le sorprendió en el alma ver que no estaba en sus ojos el dolor que solía ver siempre.

No quería pasar otra navidad sin ti, pequeño, te extrañamos en casa —le dijo Fred y abrazó a su hijo besando su frente, Mist se aferró a su pecho con demasiada fuerza. Le dolía demasiado, la herida de su padre había cerrado pero la suya seguía abierta, así que se afirmó a él porque ya no tenía excusas para no volver a casa, ya no podía decir que “le dolía el dolor de su padre”, ahora solo quedaba su propio dolor. Pero se apartó sereno y miró a Allen.

—Podrías haberme avisado —Fred se rió.

Bah, ¿dónde está la diversión en eso? Vamos, solían gustarte las sorpresas —miró a su hijo con algo de preocupación al verlo, pero luego miró a Allen— Bien, esto es una celebración ¿en qué podemos ayudarte? Vimos mucho movimiento por todas partes.

Perseph miraba la escena junto a su esposo, al menos él conocía bien la casa de los Steel y todo así que seguro que lo guiaría bien en cómo ayudar.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Jue Ago 31, 2017 5:01 am

-Pero si son los Espejos Sin Corazon-
Dijo Allen en tono jocoso, saludando a Fred y a toda la familia, jugando con el significado de los apellidos e invitándolos a pasar al gran comedor y a Diane, a la cocina.
Por supuesto que Allen no estaba sorprendido por la llegada de los Heartless, le pareció una gran idea que asistieran y se encontraran con la enorme familia Van Der Schneed Steel y especialmente, que Mist tuviera un poco de calor humano después de tanto tiempo de residir allí con los quintillizos. No sabia si se acostaba con alguno o con todos, sólo sabia que Mist se había hecho muy bueno en poco tiempo pero su personalidad estaba mutando hacia una negrura que no le daba confianza del todo. Y no era porque dudara de la lealtad de Mist, sino porque veía en él muchas cosas sin resolver, que tarde o temprano estallarían y podrían salpicar a distancias inimaginables. Mist se perfilaba como un posible LÍDER, y eso mantenía las aletas de Allen.
Por lo demás, era un buen muchacho, educado y fino, como lo fue alguna vez Vanni, igual de frío y desalmado. Pero amaba a su familia, y esa era sino, la más grande de las diferencias con sus ancestros.
-Bueno hoy va a haber mucha gente porque , casualmente todos los planetas se alinearon y todos los parientes decidieron que vendrían, así que nadie dormirá con los pies fríos esta noche.-
Exclamó al pasar a la cocina alzando un dedo, lo cierto es que dormirían apretados pero cómodos.
Diane condujo a su microfamilia a la cocina e instó a Gwenn, Mist y su hijito ya de 8 años a que ayudasen en la cocina, espolvoreando el azúcar glas en los budines y muffines, colocando las confituras y cerezas, aderezando las ensaladas y condimentándolas. Las mesas y encimeras estaban repletas de cosas para servir en la gran mesa, Tisiph y Fred se dedicaron a poner platos y cubiertos mientras el resto de la familia anfitriona colocaba otras cosas en la mesa, mantenía la música andando, las luces, la tv, y llevando las colchas y almohadas para preparar las habitaciones. Sí, había mucho movimiento, pero al menos siempre habia un grupo de gente que no hacía nada y se cansaba de sólo verlos trabajar. Nikolai ya tenia 69 años, todo su cabello pelirrojo estaba blanco y usaba unos lentes de gran aumento, aún asi colaboraba en las tareas de hacer coronas de pinos y flores para sus nietos y sus sobrinos-nietos. Esperaban ansiosos la llegada del joven Sol y su familia, en especial Andrei, que vivía con bastón debido a que la artrosis habia comenzado en su vieja lesión en la pierna y se había extendido a la cadera.
Allen estaba feliz de que aquella casa estuviera tan llena de gente, y una parte de él se lamentaba de que sus padres no estuvieran allí, pero esa sensación era tan natural que ya no le quitaba el sueño. Habían estado ausentes toda su vida, un dia más no le representaba nada, además… la presencia de Fred, aunque fuera en calidad de amigo, le ponia enormemente feliz.
Al rubio ya le empezaban a entrar las primeras mechas canosas, como a Caín a su edad. Tenia 48 años, y aunque su cuerpo seguía siendo bello, las arrugas y las canas no se podían evitar. Pero, no se teñía ni las ocultaba, al fin y al cabo, la muerte les llega a todos por igual.
Se llevó a Fred unos instantes par que le acompañara a los balcones mientras se fumaba un cigarrito, bien abrigado porque hacía un frio de muerte afuera.
Como se dijo alguna vez, cuando Fred estuviera listo para ir a Hannover, allí le esperaban mas sorpresas de Vaalmir, y Allen como buen heraldo, le dio un sobre nuevo que no habia sido abierto.
Dentro del sobre, Vaalmir adjuntaba una factura de compra de un terreno, una casa.
“Querido Fred, si estas leyendo esto, estoy muy orgulloso de ti, vas muy bien. Sabría que vendrías cuando fuera el momento. Siempre me gustó ésta ciudad, lejos de la urbe, cerca de lagos y bosques, aquí nadie te conoce ni saben quien eres, y puedes jugar a ser una persona normal.
Y de la misma manera, cuando sientas que es el momento, puedes visitar esta casa, allí habrá otra carta mía esperándote. No hay prisa, no estoy en un sobre, pero mientras esa casa siga en pie, la oportunidad vivirá.
Te amo, Vaal.”






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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Vie Sep 01, 2017 2:20 am

A Fred no le molesta que haya mucha gente (si le molestaran las multitudes no habría tenido tantos hijos), en cambio se dejó llevar y guiar por la estancia disfrutando de los paisajes helados de Alemania. Cuando Allen le entregó la carta de su esposo sintió un peso en el pecho, era tan extraño leer las palabras de Vaal, tomar esos sobres en sus manos… y es que saber lo que Vaal había escrito mientras planeaba su vida después de que muriera era bastante fuerte. Sin embargo abrió el sobre, sorprendido por la escritura de la propiedad leyó la carta con atención.

Fue toda una sorpresa, él y Vaal habían vivido en Novac, había sido su hogar, su mundo entero… y ahora Vaal le dejaba una casa en Alemania. Lo pensó, tratando de entender esa lógica, y entonces pensó que seguramente Vaal no pensó que se iría tan joven, pensó que estarían más viejos cuando él muriera y ya sería su tiempo de retirarse. Y ciertamente Alemania, Hannover en sí, parecía un lugar ideal para retirarse del negocio. Aunque sentía que aún no era su tiempo de dejarlo, pero al mismo tiempo sentía deseos de simplemente entregar la batuta a sus hijos y asistir en ayuda solo cuando lo necesitaran.

Sostuvo esa carta contra su pecho, saboreando ese “te amo” y deseando que esas palabras pasaran de la tinta a su corazón. Su esposo se había ido y aunque deseaba tenerlo a su lado había aprendido a vivir sin él. Era una realidad triste pero Vaal odiaría verlo sumergido en una tristeza demasiado grande. Miró entonces a Allen, no entendía por qué Vaal le había dado aquella misión a él, pero de algún modo agradecía que lo hubiese elegido a él.

Gracias —le dijo antes de guardar el sobre dentro de su abrigo— quién sabe, tal vez me mude a Hannover —lo que sí sabía es que visitaría esa casa en ese mismo viaje, sin embargo cambió el tema— así podría ver a Mist más seguido, debo confesar que hoy me preocupó —miró los ojos de Allen sin acusación, no lo culpaba, sabía que le había encargado a su hijo y que él mismo pensó que ir a Hannover podría ser bueno para él, pero no era del todo así y no creía que fuese culpa de Allen, simplemente había algo roto dentro de Mistislav y no creía que ninguno de ellos dos pudiese repararlo, solo estar junto a él y tratar de que no se rompiera más— luce muy triste, Allen —lo dijo en voz alta porque necesitaba hacerlo— solía amar que lo sorprendieran, porque le encantaba saltar ante la sorpresa, cuando practicaba y alguien aparecía de donde él no lo esperaba él se entusiasmaba, le fascinaba retar a sus propios instintos a reaccionar, porque eso era, le encantaba saltar a la acción sin pensarlo mucho —era un poco como él, y no es que Fred quisiera que fuera su copia, es que cuando era así siempre lo veía sonreír y disfrutar con los desafíos— hoy se veía pasmado por la sorpresa, congelado… nunca lo había visto congelado —miró a la distancia, a los bosques donde seguramente había entrenado su hijo y Conejo y el mismo Allen— sé que no es tu culpa, es él, no sé cómo ayudarlo y creo que él tampoco sabe cómo ayudarse —o cómo pedir ayuda. Soltó su aliento y lo vio desaparecer como una nube blanca frente a su rostro— pero no quiero aguar la fiesta con estas preocupaciones, por ahora sus hermanos y yo no lo dejaremos solo y lo haremos disfrutar esta fiesta aunque sea a la fuerza —le sonrió enseñando todos los dientes y le pasó un brazo por el hombro. Fred no se alejaba de un desafío y se aseguraría de ayudar a su hijo aunque fuera un poco a disfrutar la navidad.

Entraron a casa y poco después apareció Sol, de su mano llevaba a un niño que no parecía tener más de cuatro o cinco años, sus cabellos eran oscuros como la noche, sus ojos turquesa, brillantes y grandes como la estela de estrellas fugaces, su piel blanca como la luna que llevaba en su nombre. Era como ver la representación misma de una noche estrellada, su mirada era inocente pero al mismo tiempo parecía saber los secretos de la vida. Era hermoso, de rostro delicado, sujetaba las manos de sus dos padres. Era de algún modo mágico y cuando entraron a la casa principal el niño no parecía intranquilo o intimidado por las muchas personas desconocidas que veía allí, conocía a sus abuelos obviamente, los habían visitado muchas veces, pero los otros le eran extraños. Aún así se sentía totalmente pacífico.

Sol miró al grupo, se veía mayor pero con la misma aura de magia que lo rodeaba, ahora duplicada por la presencia de Moon. Su cabello estaba más largo que antes y cuando entró todos se detuvieron a verlos, Sol no podía escuchar el silencio que se había ocasionado a su entrar, pero podía sentir el cambio de ambiente. Aún así, tranquilo, se acercó a Allen y besó su mejilla.

Ha sido mucho tiempo —le dijo en lenguaje de señas— quiero que sepas que no te guardo rencor, he dejado todo el pasado ir. Los abuelos hablan mucho de ti, están preocupados —le hizo saber con toda naturalidad, para Sol no era extraño hablar con fantasmas en un castillo como el suyo y siendo él como era, tenía una conexión especial con el mundo de los fantasmas— El abuelo Cain dice que deberías buscar a alguien, que no quiere que pases tus días solo. El abuelo Conejo dice lo mismo en su propia versión —le sonríe tranquilo— el abuelo Cain dice que deberías mejorar tu forma de cocinar, para que así conquistes a alguien por el estómago como hacía el abuelo Conejo con él —sonríe divertido, recordando cómo había sido esa conversación, como si ellos estuviesen vivos— en general, ambos se preocupan por ti y desean que seas feliz. Por mi parte, quisiera presentarte a nuestro hijo, Moon.

Moon miraba a su tío con atención mientras leía las palabras de su padre, él no era sordomudo como Sol, pero al criarse en una casa con él estaba muy acostumbrado al silencio. Allen sin embargo llamó su atención, algo en él le agradó de inmediato y le sonrió. La sonrisa de Moon podría iluminar toda la estancia, era suave, no necesitaba mostrar los dientes para enseñar su felicidad amable y su pureza.

—He escuchado a esos abuelitos hablar de ti —dice Moon, que tenía muchas de las habilidades de Sol,  habló con una voz melodiosa mientras movía las manos haciendo lenguaje de señas, demasiado acostumbrado a hablar con las manos y los labios a la vez. Estiró los brazos, demasiado pequeño e inocente aún, esperando a que Allen lo tomara en sus brazos, y cuando el rubio lo hizo Moon lo abrazó con fuerza— todo estará bien —le susurró al oído y luego se quedó abrazado a él con un brazo por el cuello de Allen. Puso su pequeña manito sobre el corazón de su tío— no estará solo mucho tiempo más —le dijo Moon bajito y Sol sonrió al verlos.

Sabía que le gustarías a Moon —le confesó Sol— ahora iré a ver a mis padres —le informó y le dio una mirada al niño que este entendió perfecto “no olvides darte un tiempo para ir con tus abuelos”. Moon asintió aunque no se bajó de los brazos de Allen por el momento. Sentía que en los brazos del rubio era el mejor lugar para ver el mundo.

Mientras tanto Fred estaba junto a Mist, recordándole divertido cuando era pequeño y había hecho una trampa para Santa porque quería atraparlo y tener los regalos de todos.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Sáb Sep 02, 2017 5:33 am

Allen dejó al niño en brazos de algún pariente de por ahí y se alejó con una sonrisa nerviosa, porque Moon lo ponia extremadamente nervioso, al igual que Sol, pero Moon era peor, porque cuando lo miraba parecía mirarle lo profundo de las entrañas, allí donde tenía su corazón sumergido en un mar de barro y brea.
El banquete dio inicio cuando todos los lugares fueron ocupados, eran varias mesas unidas, que formaban una fila y luego giraban y se hacían semicírculos para acomodarse en algún lugar del comedor, que no era extenso, solo amplio. Diane, Sol, los hijos de Nikolai, el viejo Max, todos ayudaron a llevar las cosas a la mesa y los niños, los saleros y pimenteros de plástico o las servilletas. Aunque se encontraran en Alemania y hubiese platillos tradicionales de allí, habia recetas Spiegel repartidas por todos lados, se notaba en la textura de las tartas y pasteles rellenos, en las pastas, en los arrollados de hojaldre, así que no es como si las tradiciones familiares de Novac se hubieran perdido, estaban presentes tan sólo al aspirar el aroma de la mesa.
Nunca faltaban las anécdotas de conquista y de aventuras, de las cosas graciosas que hacía Cain o de las adorables rabietas de Conejo. Pero ya no habia tristeza en esa mesa, sólo había risas y la certeza de buenos recuerdos. Londres era un viejo barbudo y mascizo que seguía teniendo el mismo humor obsceno de siempre, además de que su plato seguía siendo el que mas carne tenía,a demás de estar lleno de las anécdotas de Izzy, Allen y Willy el trío inseparable.
Allen no tenía anécdotas de sus padres o de su infancia con ellos, en realidad no tenia recuerdos en donde ellos estuvieran, pero sus abuelos habían podido ocupar ese lugar muy bien, al igual que sus tíos Tygre, Alice, Dimitry, Londres, Andrei y Cherie, con todos ellos pasó gran parte de su infancia y aprendió a saborear el amor de pareja desde lejos, como cuando sus abuelos se ponían a bailar lentamente después de haber lavado todos los platos de la casa, aunque no hubiera música.
Como siempre, cuando comenzaba la transición de los últimos platos de la cena al té, café y los postres, Allen se ausentaba un momento para volver a fumar, recorriendo la vieja habitación de los trofeos, que Conejo habia hecho para poner allí los logros, fotos y esas cosas de todos sus hijos y nietos. Estaban las fotos de Alex con sus chorrocientos perros, muchos de ellos encontraron hogar dentro de la numerosa familia que lo amó. No tuvo oportunidad de compartir mucho con su tío Alex, era aún un niño cuando éste falleció, pero sus abuelos jamás volvieron a ser los mismos después de su muerte, en especial Conejo, quien pasaba tantas horas en su vacío cuarto hablando sólo, o en ocasiones había confundido su nombre Allen con el de Alex, su hijo perdido.
Suerte que ambos ya estaban muertos para cuando Margot, el padre de Diane, decidiera quitarse la vida. Una vez la muerte de un hermano unió a todos los Steel, la muerte de otro hermano los unió aún más, y así por cada vez que tuvieron que decirle adiós a algún querido miembro.
-Me pregunto si no tenías un poquito de envidia de todo esto, Vaal, y por eso te gustaba Hannover.-
Dijo en voz alta, pensando en Fred viviendo en aquella ciudad y en su familia, en como se habían dedicado de lleno a la mafia y por eso su familia crecía lentamente. En cuanto a Mistislav, lamentaba no poder ayudarlo más, pero creía que cada uno de los hijos de Vaal haría el duelo por su padre, de una manera muy personal.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Lun Sep 04, 2017 2:17 am

Había muchas personas en la cena. Cherie estaba sentado junto a Andrei y Sol (que estaba sentado junto a su esposo), mientras Andrei tenía sentado a su nieto sobre sus piernas, Cherie miraba a ese niño precioso que comía tranquilo y educado, tan diferente de los otros niños en la mesa que comían como bestias… nunca había sabido por qué Sol había nacido tan mágico y mucho menos el por qué de Moon, pero amaba mucho a su familia y le hacía demasiado feliz que estuvieran allí. Realmente los extrañaba, le gustaría poder verlos todo el tiempo porque sabía que eso no solo lo haría feliz a él sino a su amado esposo. Parecía que hasta se olvidaba del dolor de rodilla cuando Moon estaba.

La familia de Fred en cambio pasaba una fiesta unida y eso lo hacía muy feliz, podía ver algo en los ojos de Mist que no terminaba de gustarle pero aún así sentía que el estar todos juntos se sentía correcto. En aquella mesa había muchas familias, todas disfrutaban, comían, hablaban a la vez, todos parecían felices, los más jóvenes conversaban entre ellos, el hijo de Izzi, era un joven apuesto como su padre, aunque se veía la chispa en sus ojos.

Fred estaba fascinado por todo pero sus ojos terminaban volviendo hacia a Allen, no podía evitar seguirlo con la mirada por la habitación, lo encontraba especialmente increíble por haber armado todo aquello, por ser como era. Lo siguió con los ojos cuando se alejó del grupo y sintió dentro de él algo que hacía tiempo no experimentaba: añoranza. Siempre le había parecido un hombre atractivo, eso lo sabía, pero en esos últimos años sus visitas lo habían ayudado demasiado, había sido un pilar y ahora no podía dejar de mirarlo sin saber cómo reaccionar a eso que sentía.

Moon en cambio estaba sentado en las piernas de su abuelito, le acariciaba el cabello a Andrei y le sonreía, vio entonces que su tío se alejaba y le pidió a su abuelito bajarse de sus piernas, Sol y Andrew lo dejaban ir solo muy seguido porque era un niño muy intuitivo. Moon avanzó con sus pequeños pasitos para seguir a Allen y de pronto vio a Mist y se detuvo, algo en él también le causaba atracción.

Puede que fuera la oscuridad. Y es que la Luna se siente más cómoda rodeada del manto nocturno de la noche. No puede temerle a la oscuridad porque es su elemento.

Moon se detuvo solo un instante y luego siguió a pasos tranquilos y cortitos a su tío. Se sentía atraído hacia él, en su cabeza infantil era algo difícil de asimilar así que solo lo siguió a esa gran habitación y cuando lo escuchó hablar sonrió, se puso a su lado y le jaló el pantalón despacito.

—¿Le pregunto? —se ofreció con su voz suave e infantil mirando a su tío a los ojos. Aunque no sabía si esa alma estaba allí. Entonces vio unos papeles y miró a su tío emocionado— ¡Sí! Mira tiito mira —señaló los papeles sujetándolo desde su pantalón— ¿me enseñas? Como al abuelito Cain —le dijo emocionado y contento porque recordaba esa historia— él dijo que le enseñaste a hacer origami, le gusta mucho esa historia —sonríe y suelta una pequeña risa llena de inocencia y diversión de recordarlo, habla rápido, emocionado y feliz, pero entonces le hace un gesto para que se incline un poco, como para contarle un secreto, y baja la voz— el abuelito Conejo se aburrió un día de su historia y le dijo que no le iba a mentir más y que sus origamis eran horribles —se puso las manos en la boca ocultando la risa que le daba al recordarlo— el abuelito puede ser duro —comenta y baja las manos para mirarlo luego con ojos ilusionados— ¿me enseñas? ¿Por favor? —su voz es tan inocente y pequeña.

Mientras tanto Fred está esperando el momento prudente para escaparse de entre sus hijos y seguir a Allen, y cuando llega lo ve junto a su sobrino, un niño precioso pero que se le hacía un poco extraño.

¿Interrumpo? Quería hablar contigo y pedirte un favor —le dice porque es lo único que se le ha ocurrido para seguirlo hasta allí.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Lun Sep 04, 2017 5:14 am

“Enséñame por favor”.
Cada palabra que salió de la boca de aquel estúpido crio lastimó profundamente la hendidura, donde se ocultaba su corazón. El frío pobló sus huesos cuando Moon le recordó cómo le gustaban los origamis a Caín, lo recordaba perfectamente y ahora debía creer en sus palabras, no podía negarse a aceptar que el niño era el porta voz de sus abuelos que entregaban un profundo mensaje.
-¿Cómo…? …¿Cómo pudiste?...-

Recordaba tan vívidamente aquella época…
En ocasiones, al despertar de sus largas noches vacías, tenía las caricias de Conejo en su rostro, como besos cálidos de radiante presencia que le quitaban la soledad. Recordaba aquella penetrante mirada y esa presencia en todo momento cuando era niño, una que era difícil de ignorar pero la de Caín…
Aún tenia esa primera grulla, guardada en el interior de un viejo libro en su habitación de la Conejera, un libro que nunca abría porque era demasiado dolor para digerir sólo. Extrañaba enormemente ese cálido amor, lo extrañaba como si aún fuera un dulce niño al que nada parecía importarle.
Quiso regañar a Moon al arrodillarse frente a él, parpadeando varias veces y mirándolo fijo, decirle acaso, que estaba mal lo que hacía, que no era asunto suyo, que estaba mintiendo, pero él en su tierna ingenuidad resplandecía y le enceguecía el juicio. Apretó cada músculo de su cara, como su le hubieran dado una puñalada, y las lágrimas se le escurrieron furtivas hasta mojar los prietos labios. Aquella historia era sólo suya y nadie jamás había conocido su tierna memoria, tanto así que jamás volvió a doblar un papel para hacer nada, por temor a sentir lo que sentía en ese momento. La terrible tristeza de saber que ya no tenía brazos en los que cobijarse cuando estaba preocupado o tenía miedo, que nadie le preguntaría si estaba bien o si había desayunado cuando pasara largas horas de viaje al fin del mundo.
Es en el hedor demencial de la adultez que se perdió, riendo como un niño pero olvidando por completo en donde florecían los recuerdos felices.
La intromisión de Frederick fue lo peor, porque era a quien mas amaba pero a quien más quería lejos, qué si no, el testigo mas cruel de su extraño pesar, la razón por la cual nunca habia besado a un hombre, la razón por la cual nunca se casó y vivió siendo la única y mas grande sombra de aquella mesa familiar, uniéndolos a todos, pero siendo la única bajo los pies de todos.
Abrazó al pequeño Moon con suavidad, poniendo la mano en su pequeña espalda y dejando que las lágrimas se perdieran en sus negros cabellos, esas hebras que olían a flores, como las flores que tanto cuidaba Conejo al pasar el 21 de septiembre.
-Dios…- Susurró con los ojos cerrados, sintiendo el calor de Moon como algo que su cuerpo extrañaba, a pesar de no conocerle. Quiso pensar que los abrazaba a ellos, a través de la carne del niño que se le hacía tan frágil, y su contacto fue mas reconfortante que abrazar un par de lápidas.
-Lo siento no puedo. Pero los extraño muchísimo….-

Soltó al niño de golpe y se excusó con Fred, alzando la mano para indicarle que lo esperara un segundo, caminando presuroso hacia afuera porque por fin, sentía que moriría si no tomaba el aire helado de la oscuridad y lloraba en paz. La nieve fría cedió bajo sus pasos de piernas temblorosas y miró al cielo, que estaba intensamente estrellado junto a una noche tan negra como el alma de Mist.
Se sentó en el borde de las escalinatas de madera que daban al jardin de rosas, ahora envueltas en telas para sobrevivir a la escarcha, como pinos blancos de alguna romántica acuarela. Se tomó de sus propios brazos con fuerza y guardó un profundo silencio, meciéndose como si le dolieran todos los huesos, dejando que el río por fin fluyera de sus ojos como el barro que es removido con agua pura y cristalina.
Cuando algo lo saturaba y se veía sobrepasado de emociones, alguno de sus abuelos solía encontrarlo en ese mágico jardín y se quedaban a su lado para darle tranquilidad. Cuando habia visto una película muy triste, cuando se habia decepcionado una vez mas de Syo, cuando se había peleado una vez mas con Willhem padre, cuando se enteró de que Conejo habia enfermado...cuando se cansaba de ser líder de un gran clan...
El día que finalmente Cain decidió partir, siguiendo a Conejo, se descubrió enamorado de Frederick a los 21 años, y no hubo nadie que le acompañara a aquel lugar a llorar por sus tristes sentimientos, esa fue la primera de muchas visitas a ese jardín, hasta que las rosas se volvieron estériles por los años y no dieron flores, y se llenaron de gruesas espinas venenosas, como su corazón.

- Sé que estais aquí, imagino yo.-
Musitó en alemán, por momentos recordando demasiado vívido como ese jardin fue frondoso alguna vez y disfrutaba del barro mientras Conejo resplandecía junto a Caín. Él nunca fue perceptivo de nada, entre sus ojos y el mundo, habia un gran muro.
-Pero no temais por mi soledad. -Dijo mirando el jardín- Elegí mi camino a consciencia, y no me molesta vivir como estas plantas quejumbrosas.- Si mi corazón tiene un nombre, aunque lejos e imposible, me reconforta saber que su corazón late como el mío y que su boca respira como la mía, del otro lado del mar, en alguna parte del mundo, y con eso soy miserablemente feliz.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Fred III el Lun Sep 04, 2017 6:09 pm

Moon tenía una extraña forma de comprender las cosas, o sentirlas. Se había criado en el silencio, donde había aprendido a escuchar más allá de este mundo. Cuando su tío se inclina él puede sentir su tristeza y trata de sujetarla con sus pequeños brazos, de abrazarlo con toda la fuerza que tiene, pero sus brazos son pequeños y no alcanza a rodearlo. Así que solo lo sostiene con la fuerza de un grande, porque no se necesita fuerza física para sostener a un adulto. Así que lo abraza y acaricia lo mejor que puede.

—Ellos también te extrañan tiito, quieren que seas feliz —le dice despacio antes de que se aparte y salga de la estancia.

Lo que es Fred no entiende nada de la situación, observa al pequeño niño con cierta desconfianza, sin comprender qué diablos ocurrió allí y decide seguir a Allen, porque tampoco es que sea muy bueno siguiendo instrucciones o cosas por el estilo, no le gusta demasiado seguir órdenes, nunca le gustó. Así que pasado el desconcierto trata de seguir sus pasos y finalmente lo encuentra, sentado en aquel lugar helado mientras ve su propio aliento expandirse por el aire. Se sienta a su lado y le pasa el brazo por el hombro, atrayendo su rostro contra su pecho, no le da lugar a réplica, solo lo atrae para terminar de abrazarlo y envolverlo entre sus brazos.

No eres una planta quejumbrosa —puede asegurarlo, lo mantiene contra su cuerpo, solo abrazándolo en el silencio helado, como si así pudiese salvarle la vida, porque allí moriría de hipotermia. Lo abraza por un largo tiempo, no sabe cuánto, puede que sea un minuto u horas, pero lo hace hasta que siente que ese cuerpo se relaja un poco entre sus brazos. Solo entonces lo suelta un poco y lo mira a los ojos— Hey… —le acaricia el cabello— ya que nos hemos ausentado de tu fiesta ¿por qué no me llevas a la casa aquella que al parecer me pertenece? Se me hace muy extraño pero no me gustaría ir solo y tú eres el único que quisiera que me acompañe —es sincero y se pone de pie, esperando que él también lo haga para guiarlo.

Mientras tanto Moon vuelve al salón todo tranquilo y soñador y se sube sobre las piernas de su padre Andrew y se apoya contra su pecho cerrando los ojos, a pesar del ruido se siente cansado y desea dormir. En los brazos de su padre siempre se siente seguro. Así que se va al mundo de los sueños mientras la fiesta continúa.

Mist mientras tanto escucha a Owen que le habla de sus concursos y de cómo ha mejorado en el chelo, mira a sus hermanos sonreír y se pregunta cómo lo logran, cómo lo ha logrado su padre. A veces piensa que es que su padre le hizo demasiada falta, que no alcanzó a disfrutarlo en vida y por eso lo necesitaba tanto. Porque Vaal siempre estaba preocupado del conflictivo de Fred, o enseñando a Perseph, el futuro líder, dándole la atención, o tratando de hacer feliz el corazón roto de Tisiph. Él había quedado un poco de lado, entrenando solo por su forma diferente de matar, por su independencia.

Y lo cierto es que le había hecho falta. Puede que Vaal nunca lo supiera (y ahora nunca lo sabría)… pero él también necesitó a su papá. Lo necesitó y ahora no estaba, su tiempo se había acabado.

Y ahora Fred se escapaba de la reunión siguiendo a alguien distinto, siguiendo un instinto imposible de explicar, apegado al rubio, tratando de mantener el contacto mientras andaban para alejarse del bullicio y los testigos.
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Re: Adios a Vaal

Mensaje por Allen Vleck el Mar Sep 05, 2017 4:30 am

Allen sonrió tenuemente, con una mueca de concilio por el tierno consuelo de Fred. Cerró los ojos para robarse la magia de sus manos y convencerse de que así podía vivir, lamiendo en secreto las migajas de su amistad, como gotas de afecto. El pedido le sacó de su ensimismamiento y le devolvió su armadura, porque la memoria de Vaal era demasiado grande, demasiado pesada aún como para no sentirla entre ambos.
Se levantó y siguió la mano de Frederick, tratando de hacer memoria de la dirección que le dio Vaalmir, aunque eso estaría algo lejos.
Invitó al fortachón a la Conejera, donde los pasadizos de estilo antiguo camuflados con la naturaleza se fusionaban con la tecnología de huellas digitales, voz y ojo, caminando hasta una gran cochera en donde habia motos.
-Bueno vamos a tener que ir en mi motocicleta, y solo en una porque te puedes perder. Mi abuelo Conejo diseñó este bosque y planeó el objetivo de cada roble, abeto, alamo, pino y cipres de la zona.-
Morgan Van Der Schneed habia hecho de aquel Bosque interminable, la guardia perfecta para su guarida mismamente, muchas veces habían tenido que salir a buscar a la novatada , tras días de haberse perdido.
-Así que agárrate firme y no te muevas mucho, que te noto relleno. Diane se está pasando con los pastelillos.-
Bromeó por el culo gordo de Fred y así la desolación se disipó momentáneamente, prestándole el casco a Frederick y comenzando un largo camino en la oscuridad absoluta, dejando atrás las luces de emergencia de la pequeña carretera, para adentrarse en un camino de tierra lodosa, para los que estaban preparadas las ruedas espinosas de Allen.
Condujo ayudado con luces durante un rato, hasta tomar la carretera central a sabiendas de que su familia lo echaría en falta en unas horas, cuando se acercara la hora del brindis. Después de un denso tramo, llegaron a una senda, un camino cuyos bordes estaban marcados con piedras y en el que, metros mas adelante, había un buzón oxidado ya sin nombre y sin tapa.
Avanzó por ese ancho camino, con huellas hechas por el tiempo, evidenciando que habían pasado automóviles por allí, terminando en una gran casa abandonada pero no tan desvencijada como el buzón. Allen detuvo la marcha pero dejó la batería encendida para alumbrar la casona con los reflectores de la moto y su propia linterna. No le gustó para nada aquello, si era una broma, Vaalmir tenia un pésimo gusto.
-Es la casa del miedo…-
Susurró dramático y sacó el papel para fijarse bien. Sí, era la dirección, no habia otra casa en kilómetros a la redonda, y no es que fuera supersticioso, simplemente le daban miedo las casas abandonadas y tétricas en mitad de la nada.
-Si tu difunto esposo escondió algo aquí, no creo que puedas verlo ahora. Ay que barbaridad, vámonos.-


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